Esperar a Fernando para viajar por Indonesia durante sus vacaciones fue la excusa perfecta para recorrer algunos rincones de Malasia que me habían quedado pendientes.
En esta ocasión disfruté de dos islas de la costa este y de la compañía y la hospitalidad de Víctor e Iván en su 'condo' de Kuala Lumpur mientras solicitaba un visado de 2 meses para el país vecino.
Perhentian
Aunque las expectativas eran muy altas la isla no defraudó. Hice snorkell con escuelas de unos 50 pequeños tiburones de arrecife. Pasé canguele con sus hermanos mayores mientras aguantaba la respiración para poder verlos de cerca. Vi más peces payaso (o nemos) que en el resto de mis buceos durante el viaje y además disfruté de la vida nocturna de la isla.
Tras regresar a por mi visado (sudando la gota gorda para ir 'de largo' a la embajada) y vivir un San Fermín improvisado con los expatriados españoles me despedí de Kuala Lumpur para encaminarme a Singapur y parar en la isla de Tionman por el camino.
Tionman
Aunque es un destino turístico local por excelencia, la isla no me impresionó demasiado, aunque a otra gente que me he ido encontrando les encantó. Como siempre no sólo es el lugar, sino el momento y la gente que te encuentras por el camino.
La parte interesante llegó cuando tuve que irme a Singapur para coger mi vuelo a Indonesia. Todos los buses estaban completos. Después de plantearme el autoestop y estar a punto de pillar un taxi con una familia que me dejó tirado en el último momento acabé en otro taxi con una pareja de Noruegos.
Pero la auténtica protagonista fue nuestra taxista. Musulmana, divorciada de su tercer marido, ex-alcoholica, parando por el camino para comer 'a las agachadas' en pleno Ramadam... Las historias de su vida fueron la mejor compañía para el trayecto a la frontera con Singapur, tres horas que se hicieron cortas.
Con mi tercer 'hasta luego' a Malasia me dirijo a Jakarta, capital de Indonesia. Empieza otra aventura totalmente diferente: vacaciones con Fernando. Toca cambiar el chip y disfrutar :).










