Para no extrañarte ahogo mi voz en el sonido de las conversaciones cotidianas, lo convierto en palabras que nada que tenga que ver con lo que verdaderamente siento, para no extrañarte dejo en blanco mi mente, me trago el nudo de mi garganta y aprieto los puños como reprimiendo al corazón. Trato de olvidarme hasta de tu nombre por miedo a despertar con él en los labios y qué, en el aire llegue a tus oídos y al escucharlo tú sonrías pensando que aún te amo y que ciertamente tengas toda la razón. Entonces dime...
¿Cómo hago para no extrañarte?
-FX
















