Todo empezó un lunes cualquiera, yo tenia 3 años, y se que era muy pequeño pero aun lo recuerdo muy bien.
Era una linda mañana, mi madre decidió que debía tomar un baño, así que me ducho, me arropo pero para mi era algo extraño, estaba vestido todo de blanco, algo inusual para mi, entonces le pregunte algo confundido.
-Mami, ¿a donde vamos? -Iremos por un helado.
Para mi eso fue suficiente explicación, saldría con mi madre por un helado, ¿Qué chévere verdad? al menos eso creí por un momento. Salimos de nuestra casa en dirección desconocida para mi, al llegar a nuestro destino era un jardín de niños, ahora lo se, pero en su momento no, mi madre me dejo en uno de los salones, con una señora y niños que yo no conocía y se fue sin decirme nada. ¿Mamá a donde vas? ¿Por qué me dejas abandonado aquí? ¡No me dejes! ¡Llévame contigo! pero no fue así, me quede ahí llorando y gritando por un buen rato hasta que se me acabaron las fuerzas y me comenzara a dolor la garganta. Después de eso no recuerdo nada, ni cuando fueron a buscarme.
Pensaran ¡Por dios! no seas tan exagerado, pero para mi fue algo feo, dicen que nuestros recuerdos mas fuertes son aquellos están ligados a emociones fuertes. Hubiese sido mas simple explicarme a donde íbamos y que iba hacer, pero tal vez eso mi madre no lo entendió.
Después de esto, en años como posteriores, como primaria, y ya no tanto en secundaria y preparatoria me daba un poco de temor iniciar ciclos nuevos, eso hizo que fuera muy tímido y nervioso, tanto que sudaba demasiado y tartamudeaba en cosas como exponer, pero con el paso de los años, es algo que he ido cambiando, trato de ser mas extrovertido y sociable para mostrar a las personas como soy y así hacer nuevos amigos. Ahora es algo que ya no me afecta y que he superado para bien.