Quería escribir sobre Susana Trimarco, y a cada oración me paralizo un poco. Es que su historia es tan tremenda que me cuesta avanzar. Y pienso en cómo ella utilizó todo el dolor de la incertidumbre del paradero de su hija para catapultarse en la búsqueda, y cómo cada dato terrorífico que iba averiguando aumentaba su fuerza, su compromiso no sólo con Marita sino con todas las víctimas de la trata. Dicen que perder a un hijo es el pesar más grande que se puede sentir, y me imagino que debe ser cierto. Pero ese no saber, esa esperanza colgando en la almohada debe hacer que nunca se duerma del todo, que siempre se tenga un ojo entreabierto. Marita fue secuestrada un día, y Susana desde entonces convive con la angustia de esa ausencia. Ante la falta de respuesta por parte de las autoridades, Susana se puso la investigación no solamente al hombro, sino en todo el cuerpo, se vistió literalmente de pesquisa. Fue disfrazada de madama a prostíbulos, se metió a fondo en peligrosísimas redes de tráfico de personas, y colocando en riesgo su vida fue sacando a la luz a criminales, poniéndolos en manos de la justicia. Muchas veces su vida fue amenazada, no solamente durante sus operaciones encubiertas sino en su cotidianeidad, porque su lucha incansable por desvendar el misterio de lo que pasó con Marita hizo temer a los implicados. Con propulsión de tristeza Marita fue salvando a muchas chicas que fue encontrando a lo largo de su persecución, a las que recibió en su casa. Hasta que el espacio no fue suficiente y fundó la Fundación María de los Ángeles, en donde aloja y da soporte psicológico, económico y legal a víctimas de la trata, donde logra ayudarlas a recuperarse de la traumática experiencia y reunirlas con su familia. El compromiso de Susana puso en la agenda mediática y política el gravísimo asunto del tráfico de personas, consiguiendo que se reconociera como un crimen específico y se elaboraran leyes al respecto. Sus registros y conocimiento sobre el tema la convirtieron en una especie de consultora. La Fundación que inició hoy capacita a fuerzas de seguridad y salud, comunicadores, agentes de la ley y a la sociedad civil, para que este delito, su investigación, su prevención y su asistencia sean propiamente abordados. Hace doce años que Marita fue secuestrada y Susana transforma su impotencia en potencia, revirtiendo un ciclo de odio en dedicación positiva, que rearma vidas, que estimula, que inspira. Eso me hace pensar en las veces que las cosas nos afectan a tal punto que no sabemos qué hacer, y nos congelamos en el malestar. Es bueno ver que algunos pueden hacer de la tragedia un combustible para el cambio.