Soy consciente de todos mis errores, así como de mis manías y extrañezas. Nunca me arrepentí de las decisiones tomadas, de todas las veces que me fui y las veces que otras personas se fueron. Yo mismo decidí mi camino y asumo las consecuencias.
La derrota y la soledad no son eternas pero si constantes, estos momentos son necesarios para estar consiente de que posiblemente las otras decisiones y acciones me tuvieran en un lugar peor y debo reconocer que en su momento fueron decisiones fundamentadas.
Buenos deseos para todos los que dejé, no pido perdón solamente entendimiento.
Espero llegar a personas nuevas, con un sentido de permanencia renovado.
Aprendí a irme, ahora toca aprender a quedarme.












