Dear Soldier,
“No puedo quejarme, todo ha estado más tranquilo por aquí” aseguró con los labios apretados. Tenía un momento de relajación, no pensaba estropearlo diciéndole que había estado a punto de morir un par de días antes. E incluso todavía no había salido de peligro, los médicos le habían recomendado esperar para ver cómo la herida evolucionaba, sino se ponía mejor, debía de volver a casa. Obviamente, el moreno había protestado hasta la saciedad, alegando que podía con aquello. Era cierto, no dolía tanto.
Tras un breve momento de silencio, Connor buscó las palabras que decir, sin querer balbucear algún disparate.
“Es bueno hablar con alguien como tú, ¿sabes?” terminó traicionándose a sí mismo. Eso era lo más tonto que podría haber soltado. “Quiero decir... No importa. ¿Cómo te va? Espero que no te moleste que a pesar de la llamada siga enviándote cartas.”










