Gregory sonrió travieso ante su respuesta. — ¿No me ayudaras? Está bien. — Comentó antes de voltearse y con toda la intención golpearle con el inflable. [ iridescenceindierp ]
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Gregory sonrió travieso ante su respuesta. — ¿No me ayudaras? Está bien. — Comentó antes de voltearse y con toda la intención golpearle con el inflable. [ iridescenceindierp ]
Dear Soldier,
“No puedo quejarme, todo ha estado más tranquilo por aquí” aseguró con los labios apretados. Tenía un momento de relajación, no pensaba estropearlo diciéndole que había estado a punto de morir un par de días antes. E incluso todavía no había salido de peligro, los médicos le habían recomendado esperar para ver cómo la herida evolucionaba, sino se ponía mejor, debía de volver a casa. Obviamente, el moreno había protestado hasta la saciedad, alegando que podía con aquello. Era cierto, no dolía tanto.
Tras un breve momento de silencio, Connor buscó las palabras que decir, sin querer balbucear algún disparate.
“Es bueno hablar con alguien como tú, ¿sabes?” terminó traicionándose a sí mismo. Eso era lo más tonto que podría haber soltado. “Quiero decir... No importa. ¿Cómo te va? Espero que no te moleste que a pesar de la llamada siga enviándote cartas.”
[ iridescenceindierp ~ basado en ✖ ]
Carlos siempre había pensando que la noche era más emocionante que el día, por la tranquilidad que se podía encontrar en esta. Pero ahora se daba cuenta, en ese nuevo trabajo de repartidor de pizza, que en realidad era lo mismo que el día: un contraste entre el silencio y diferentes sonidos. Llevaba ya algunos meses con aquella rutina entre estudiar por las mañanas y el trabajo por las noches, al principio le había costado adaptarse pero ahora lo llevaba bien, lo único que le molestaba de aquello era el tener que utilizar un uniforme que no le sentaba nada bien a su parecer. Pensó que el trabajo sería más sencillo pero la verdad es que mucha gente no se quedaba con las ganas de una pizza a media noche o a las tres de la mañana. Exactamente entre aquellas horas el teléfono emitió aquel extraño sonido que remontaba a algo pasado, apagó la pantalla de su celular dejando por tercera vez inconcluso el libro que leía y en cuanto la orden estuvo lista se dirigió con rumbo a la dirección entregada. Había presentido que sería una jornada atareada por alguna razón, en el camino intentó sintonizar alguna estación de radio pero el coche que manejaba necesitaba mantenimiento por lo que la radio servía cuando quería. Una vez que estuvo en el lugar indicado tocó la puerta, esperaba que esta vez no le reclamaran el haberse tardado algunos minutos aunque esto no fuera del todo cierto.
“ can you cheer me up, please? ” (iridescenceindierp)
“Claro que sí” asintió la morena con un poco de pena echándose encima de él para cubrirlo a besos y abrazos. “¿Qué va mal, cariño?”
Fix you.
{iridescenceindierp}
“Así que crees que puedes incorporarme a la civilización...” La idea era tan absurda que le dieron ganas de reír aunque, por supuesto, no lo hizo. Alzó la cabeza hasta encontrarse con la mirada de la contraria y no pudo hacer más que chasquear la lengua, en sus ojos se podía percibir un rastro de diversión. “Me gustaría verte intentarlo” la provocó aunque cada palabra era cierta. Lo pasaría en grande.
elocuencia.
{iridescenceindierp}
Lexa había pensado mucho esos últimos días, consultando las posibilidades de guerra con su gente a pesar de que todos sabían que la decisión final estaba en sus manos. Y así fue. A primera hora de la mañana partió hacia la nave de los ‘sky people’, como los llamaban ellos. En pocas horas estaba plantada en la puerta, sola y con apariencia de niña frágil. Esa era ella sin el típico maquillaje de los terrícolas, sus armas y guardaespaldas. Después de todo, no sobrepasaba los dieciocho años. Con la orden de que nadie atacase, la gente que llevaba consigo se ocultó en los árboles, sería más fácil hablar con ellos si no se veían acorralados. “Soy Lexa y deseo hablar con el líder” pronunció con voz firme ganándose la atención de la gente que la miraba con una mezcla de temor y repulsión. “Con Bellamy de la gente del cielo, en especial” aclaró ya que estaba informada de que tenían dos líderes; Bellamy y Clarke.
The Cure.
{ iridescenceindierp }
Si había algo que Caroline deseara en ese momento más que nada, eso era encontrar a Katherine. Desde que ésta se había enterado de que su sangre era la cura había desaparecido del mapa, dejando a la rubia con un palmo de narices. Era la oportunidad de su vida, tenía que aprovecharla como fuese y conseguir volverse humana. Por eso había desconectado totalmente de todo el mundo. Apenas pasaba tiempo en casa, ni cogía el teléfono. Se había ido dejando una nota para que no se preocupasen por ella, aunque obviamente había mentido en el motivo de su ausencia. Ese día había amanecido bueno para ella, tenía una pista, y aunque fuese remota no debía desaprovecharla. Se encontraba en un pequeño pueblo, bastante lejos de Mystic Falls, donde varios ciudadanos habían asegurado ver a un chica con las características que ella les había dado. En concreto, había conseguido la dirección de una casa, donde supuestamente Katherine había estado viviendo las últimas semanas. Sin pensarlo dos veces se dirigió allí, esperando encontrar cualquier cosa. Cualquier cosa menos lo que en realidad se encontró. La casa estaba patas arriba, lo que le dio una pequeña esperanza, alguien estaba ahí o al menos, lo había estado. Agudizó el oído intentando escuchar algo. Unos ruidos provenían de la planta superior. Con todo el cuerpo en tensión, se adentró por el pasillo llegando hasta unas escaleras. No llegó ni a la mitad de éstas cuando alguien bajó a toda prisa. La rubia chocó contra un cuerpo duro y se quedó un momento aturdida, alzando la cabeza. “¿Klaus?” exclamó con un murmullo ahogado, incapaz de procesar lo que estaba viendo.