🗡Luces resplandecen a través de los ventanales de imponentes arquitecturas, la naturaleza oscura reclama los lugares olvidados y la metrópolis parece rugir cada noche con más fuerza. ¿Has decidido en donde esperarás el final de los tiempos? La multitud de figuras en las sombras te guían hacia el Palacio Imperial, tierra prometida en donde el Príncipe de la Camarilla se complace en recibirte. A pesar de tu extraño parecido a ABIGAIL COWEN y ser parte de los GANGREL, eres más que bienvenida a la ciudad MARISSA HAYES. Si las consecuencias no quieres pagar, deberás respetar cada una de las tradiciones y cuidar siempre tu espalda...
BREE, la administración de Tierra de Nod se alegra de darte la bienvenida. A partir de este momento cuentas con 24 horas para realizar el envío de la cuenta de tu personaje. Cualquier consulta estamos a tu disposición. ¡Muchas gracias!
OOC
Nombre / Pseudónimo — Bree Pronombres — Ella/suya Edad — +21 Zona horaria / País — Argentina Triggers — Autolesión, tca y abuso explícito. ¿Estás de acuerdo que tu personaje continúe siendo utilizado por la administración como PNJ en caso de unfollow? — Sí.
IC
Nombre — Marissa Hayes Faceclaim — Abigail Cowen Pronombres — Ella/suya Nacionalidad — Norteamericana Fecha de nacimiento — 16 de septiembre de 1973 Año en el que se convirtió en vampiro — 1997, con 24 años Generación asignada — Once. Clan y secta — Gangrel, Anarquistas. Detallar el nivel que posee en cada disciplina —
Animalismo, dos
Fortaleza, uno
Protean, uno
Personalidad— ( Mínimo tres aspectos positivos y tres negativos, pero también eres libre de extenderte. )
La terquedad sigue siendo uno de los rasgos que más destacan en Marissa cuando se logra traspasar la muralla de silencio e impasibilidad que presenta a diario, en especial con otros Vástagos. Aprecia mucho su independencia, razón por la que es normal verla sin compañía, más que con algune de su clan. La soledad, sin embargo, la ha vuelto un tanto áspera. Aun así, y cuando realmente lo quiere y se pone a ello, muestra la simpatía que la caracterizó en su vida humana. Compasiva, pero rencorosa al mismo tiempo; los recuerdos de su humanidad, fragmentados como los posee, dolorosos como acabaron siendo, son lo único a lo que se aferra incluso cuando son un arma de doble filo: mantienen a la Bestia enjaulada, y también proveen leña para el fuego. La tempestad en su interior ya ha dejado marcas —un mechón de cabello albino—, y por ello lucha por no volver a ceder a las tentaciones del frenesí, resiliencia que aprendió de su madre.
TW: alusión a violencia de género y abuso, muerte, mención de sangre.
¿Quiénes eran antes de ser vampiros y qué mantienen de su antigua vida? — ( Cuéntanos un poco más sobre su vida y qué es lo que mantiene atados a su humanidad. )
Su vida antigua está compuesta por retazos de recuerdos; nada muy claro, nada muy permanente. Las memorias llegan y se van, como las olas, al romper, acarician la costa.
Tal vez es lo mejor, puesto que su existencia mortal no fue placentera. Marissa nació y creció en uno de los peores suburbios angelinos; fue hija de un par de progenitores disfuncionales, con un padre negligente y alcohólico, y una madre silenciosa y resiliente, quien soportó el suplicio de haberse asentado con un hombre tan descuidado.
Los gritos y desplantes eran el pan de cada día hasta que no lo fue más: su padre murió, pero su lugar lo ocupó un reemplazo un poco más siniestro. El problema no fue la imposición de la religión, sino que esta se tratara de una mera fachada, una vía para cometer los actos más irremediables e indecibles.
Tan pronto alcanzó los dieciocho años, abandonó su hogar para no volver a pisarlo jamás. Huyó lejos. O al menos, tan lejos como pudo. Vagó por muchos años, trabajando aquí y allá para tener un techo y no morir de hambre. Sin embargo, era tozuda y la dureza de la vida no logró roer sus huesos. Creyó tener una vida digna, tanto como le estaba permitido a una muchacha que se valía por sí misma en un mundo violento.
Su espíritu aventurero, resiliente, hambriento por escapar de una pesadilla no se vio aplastado ni siquiera aquella fatídica noche, su última noche como humana. Peleó con toda la fuerza contenida en su menudo cuerpo. Aulló, se defendió. Mas nadie vino a su auxilio. Fue otra víctima del salvajismo sistémico de los hombres. Vulnerable, desamparada, abandonada como un montón de basura al costado de una carretera desértica, ni en los delirios de su aliento final pensó que volvería a ver la luna.
¿Qué sabe sobre quien los convirtió en vampiros? — ( ¿Cuál es su relación con la persona que le otorgó este estilo de vida? ¿Sabe por qué lo hizo, o siquiera le conoce? )
Existe una terrible confusión al respecto de la noche en la que fue Abrazada, pues jamás supo con certeza si llegó a fallecer o si solo estuvo al borde: hay un hecho concreto como respuesta, su no-vida, y es con lo que se contenta. Lo único que persiste en su memoria de aquella noche es la sensación de haber contado con la protección que no tuvo dentro de su seno familiar. Un ángel de la guarda tal vez, un Vástago que la creyó digna de una oportunidad para una segunda vida.
No conoció a su sire sino hasta después su primer episodio de Frenesí. El hambre había sido saciada, la obnubilación respecto a su condición persistía, pero había sido capaz contener las necesidades más macabras de la alimaña en su interior — el esfuerzo requerido era extenuante. Sin embargo, sus primeros pasos como una criatura no-viva los dio junto a un humano: un hombre, muchacho no mucho mayor que Marissa, que se había convertido en su compañero, un humano dueño de una bondad sin prejuicios que lo condujo a su muerte. Thomas amparó a Marissa cuando apareció en la entrada del pueblo, junto a la gasolinera donde él trabajaba, y se encontraba cubierta de mugre; la suciedad había dejado marcas en su piel, y emanaba cierto olor nauseabundo que tenía que ver con la sangre que yacía bajo sus uñas y entre las hebras rojizas de su pelo.
Comenzó por la necesidad de alimentarse, pero continuó por algo más profundo, e incluso más fuerte que el vínculo que se establece mediante el consumo de sangre. Encuentro fortuito que devino desgracia, tal y como estaba predestinado, y cuyos recuerdos sosegan tanto como fomentan la Bestia dentro de Marissa. El pueblo donde Thomas vivía estaba apartado de Los Ángeles y el resto de las metrópolis californianas, así que la obtusidad de sus habitantes no debió resultar desconcertante. Todos y cada uno de ellos habían desconfiado de la forastera que dejaba la casucha del muchacho solo durante la noche. Él la defendía al sostener que ninguno la conocía y, por ende, no tenían el derecho de hostigarla con su incansable escrutinio. Poco bastó para que el recelo fuese aplicado también al pobre Thomas. Así comenzó una especie de cacería que acabó con el asesinato del jóven, lo que desencadenó una carnicería a manos de la neonata Marissa.
En el estupor que siguió al momento de Frenesí, Marissa conoció a su creadora — o, más bien, reconoció. Distinguió que se trataba de una mujer que había visto, desde pequeña, merodear sus alrededores y, se dio cuenta, que en la última etapa de su vida mortal la presencia ajena en los lugares donde trabajaba había sido aún más frecuente. Evangeline Compton. Una sureña nacida un siglo antes que Marissa. Fue gentil como una madre —tal vez por la responsabilidad que se vio obligada a tomar después de atestiguar la matanza a garras de su progenie—, y, si bien Evangeline fue tan sucinta en sus razones para transformarla, como en su presencia, Marissa aprendió a domar a la Bestia —incluso cuando su sire no fue el mejor ejemplo. Pasaron un par de años juntas, pero Evangeline creía en que la independencia era la mejor maestra para una criatura con tantas cosas que descubrir.
Curiosidades — ( De forma opcional, puedes añadir un máximo de tres datos curiosos que nos ayuden a conocer más a tu personaje. )
— No quiso cambiar su nombre (quizás como recuerdo de su humanidad), pero sí vivió algunas décadas bajo distintos pseudónimos. Sabe que su paradero continúa siendo un misterio, y que Marissa Hayes, en territorio norteamericano, permanece en una espera perpetua desde que se la declaró desaparecida. También sabe que no existe nadie vivo que desee encontrarla.
— Se desempeña como mesera en los subsuelos más oscuros y húmedos de un club nocturno. A veces hace de entretenimiento tocando la guitarra y cantando algunas canciones; es un talento que poco le importa y ocupa solo con fines de supervivencia, no le gusta ser indulgente. Su fiel compañera es una gata ragdoll llamada Tatum. Marissa y Tatum llevan casi una década juntas, y son inseparables. La gata, criatura nocturna como su dueña, la espera a cada alba para compartir lecho y así descansar juntas en la pequeña habitación que llaman hogar.
— Llegó a Tokio luego de más de una década como vampiro, y lo hizo persiguiendo el afán de olvidar el episodio de Frenesí en Estados Unidos. Los sucesos de esos meses la persiguen constantemente, y sus consecuencias derivaron en una erraticidad que suprimen sus facultades racionales que le provocan lagunas mentales.
— Mantiene comunicación con su sire, mas no una relación de dependencia. De vez en cuando, Evangeline la visita en la ciudad nipona.








