Aveces se gana, aveces se aprende.
Que difícil pensar en que va a pasar el último día de tu vida, pero al menos yo amaría con todas mis fuerzas, sin ocultar nada, reiría hasta que la panza me doliera, porque como estamos seguros de que en ese lugar al que vayamos podremos sentir cosas an reales y maravillosas como esas, haría cosas para sentir mariposas en el estómago, como aventarse de un lugar muy alto para caer en una alberca, me acostaría en algún lugar abierto para ver el cielo, así sea de noche o de día porque el cielo me parece perfecto en cualquier momento, quisiera que ese día por un momento lloviera y por primera vez no correr para protegerme de ella, si no sentirla en mi, disfrutarla como debe de hacerse con la lluvia y el sonido de los truenos en el cielo, abrazaría a mis papas tanto que cuando ya no esté aquí sientan aún mi abrazo en ellos, molestaría a mis hermanos a no más poder para que siempre que se sientan tristes, me recuerden molestándolos con alegría, les haría un pequeño video a mis amigos y a mis amigas, un video no hablando de mi, si no de lo fabulosos que son ellos, para que cuando ya no esté, puedan verlo y escuchen y recuerden cuanto valen y cuanto merecen en la vida, si fuera mi último día con vida, perdonaría, porque uno no se puede ir sin antes sanar y perdonar es gran parte de eso, perdonaría y lo dejaría ir de mi, estaría feliz porque pude conocer a buenas personas que son increíbles y fueron parte de mi vida y me enseñaron tantas cosas, estaría contenta por lo que yo pude aportar a sus vidas y por lo poco o mucho que les pude haber enseñado, por que pude dejar algo bueno en ellos.
Que difícil pensar en que va a pasar el último día de tu vida, porque al menos yo no estoy lista para irme, tengo aún tantas cosas que aprender y que dar, que doy gracias a dios por darme la oportunidad de estar aquí y de poder seguir disfrutando de todo lo que venga en la vida.














