— Y es que poco a poco deje de escribir, deje de leer, deje de bailar bajo la lluvia, deje de disfrutar esos pequeños dulces que comía a puños, deje de recitar mis 1000 y 1 datos curiosos, deje de disfrutar el sol en mi piel, deje de tararear y bailar por la acera, dejé de sonreír y de decir lo que pensaba, hasta que un día deje de ser yo, porque olvidé cómo serlo...















