Si tengo un defecto malo es que me hago esperanzas muy rápido con la gente, me ilusiono con facilidad. Él, obvio, no fue la excepción.
Llevo las expectativas altas desde que entró al salón y pensé: ¡Qué hermoso que es! Seguido de un: Bueno, otro crush cuatrimestral que no te va a dar bola. Y lo miré de reojo, porque era el que estaba más bueno de todo el salón, porque era muy parecido a Daniel Sharman.
“Tenés que ponerte al día”, le dijo la profesora, seguido de un “pedile a alguien los apuntes”.
Yo sentada algunos bancos más al costado lo miré, porque no había cursado las dos clases anteriores, era alguien nuevo, y él me estaba mirando. Obvio, me hice la estúpida.
“¡Que bueno que está ese que estaba sentado al lado tuyo!” Le dije a mi compañera que conocía de esas dos clases anteriores y se rió mientras bajábamos las escaleras y yo también me reí.
A la clase siguiente ella también se sentó junto a él, y yo junto a ella. No hablamos mucho más que un hola y un chau ese día, mi amiga estaba en el medio en un banco de tres personas.
Pero la que vino después de esa él se sentó en el medio, yo, sin confianza todavía, estando solamente cinco personas más en el salón le pregunté como una idiota: “¿Está ocupado este banco?”, y me senté a su lado.
Así empezó todo, y las clases iban pasando entre charlas y muchos: ¿Qué dice ahí? donde cada vez se pegaba más a mí. Pensé que eran cosas de mi mente, que yo me inventaba todo porque me gustaba de cierta manera.
Pero llegó el día de las notas y con ello la decepción de que los dos habíamos desaprobado, con eso sus ganas de mandar todo a la mierda. Y yo, diciéndole que no, que podía remontarlo. Ese día, mis ilusiones cobraron vida.
“Me tengo que quedar, tengo un parcial más tarde y quiero hacer tiempo”, le conté con mi cara de cansancio total.
“Bueno, no voy a entrar a biofísica con el humor que tengo. Acompañame hasta la parada y hacemos tiempo”.
Bajamos, pero no solos, con otro compañero que también se iba a tomar el colectivo, en otra parada totalmente diferente. Hablamos del parcial, de lo que me iban a tomar y de la nada dijo, con cara de culo: “La parada del 42 es más allá”. Mi otro compañero insistió: “Ya sé, pero estoy aburrido, los acompaño”.
En mi mente lo putié una y mil veces, era la única oportunidad de estar solos y fue arruinada. Siempre me pregunté que me hubiera dicho si no estaba mi otro compañero presente, que hubiera pasado. Quizás nada, quizás todo.
A la semana él dejó de cursar, y yo lo extrañaba. No porque me gustase, pero hacia todo más ameno, y entre nosotros nos reíamos mucho, había cierta química (valga la redundancia, la clase que compartíamos) entre los dos.
Pero un día me llegó una notificación que no esperaba para nada, un simple: “Holaaa!”, que me iba a revolucionar completamente. Él.
Lo primero que hice fue sacar captura y decirle a mis amigas: “¡ME MEOO, ME HABLÓ! ¿ESTO ES POSTA O ESTOY SOÑANDO? SDHDFLWAFDSDSLA”, porque así soy de exagerada, y contesté con un “Hola :) Todo bien?”
Y así empezamos finalmente esto que no puedo definir, que es un histeriqueo constante que los dos disfrutamos.
Pero, como dije, tiendo a ilusionarme rápido, a que las personas me importen mucho en poco tiempo. Sólo nos vimos una vez desde que dejó de cursar, pero fue tan intenso que no me lo puedo borrar de la mente.
Seguimos histeriqueando, mandando fotos no aptas, pero ¿para qué?, ¿qué ganamos con eso? Él se fue a su provincia, y no dudo de que esté haciéndo de las suyas, no somos nada después de todo, sólo nos vimos una vez.
Entonces, ¿Por qué siento que lo extraño?, ¿Por qué no puedo seguir con mi vida como normalmente lo venía haciendo?, ¿Por qué me duele imaginarmelo con otra?
Me ilusiono rápido, y me está doliendo la caída.
“El primer día que hablamos me pareció re copado, pero después de eso se puso medio anti. Con la única que hablaba bien era con vos”. Me confesó mi amiga después que le contara de mi encuentro con él, y de que no nos hablamos por días después de eso. Y mi ilusión crecía.
Si era sólo sexo: ¿por qué preocuparse por mis días o por cómo me había ido en los examenes? No lo entiendo, un día es súper abierto y al otro no me deja entrar. Y con esto viene mi ilusión confundida.
Quizás soy yo la que confunde el sexo o el que estemos con las hormonas alborotadas con algo más.
Mi ilusión necesita apagarse antes de que termine hecha pedazos.