A veces siento algo en mi que me desborda, no es facil de explicar, solo son un centenar de “cosas” que se sienten adentro, y digo “cosas” porque nunca supe como llamarlo, podrían ser aves, fuego, una corriente de agua, simplemente viento, una lluvia de estrellas o, insisto; cosas, ya que se siente por dentro como una invasión, un arco iris, un huracán, o un otro yo que se resiste a estar, permanecer aqui dentro, sin poder salir, flotar, volar, irse lejos. Quizá estando cerca, pero mas bien mas allá que acá, yendo y viniendo, atravesándome.
Es como una fuerza que arremolina, una energía que recorre, que se dispara, y va sin hacerme caso, ni escucharme siquiera, haciendo y decidiendo sobre si misma a su antojo.
Claramente, yo soy su victima, su raíz, su nido. Su punto de partida.
Quizá sea producto de mi mente, una de esas mentes con disparatados pensamientos, absurdas razones, incontables motivos, complejos atributos y simples formas, de justificaciones abstractas, impulsos creativos y fuente de todo tipo de ideas.
Quizá sea, en cambio, producto de mi espíritu. De eso intangible, mágico, inquieto e iluminado factor que me tiene y lleva en andas la mayor parte del tiempo. Esa fuerza o motor inigualable, esa voluntad infinita, ese nosequé ni como, pero arrasa conmigo, me traspasa, se adueña de mi, se funde conmigo, navega en mis entrañas, recorre mis espacios, vigila mis rincones. Ese poder que ilumina mis zonas oscuras, me eleva por encima de todo, me da vueltas, me invade, alucina y me hace ser. Ser yo, y no otra. El que me da identidad, que me hace contemplar el todo y la nada, la vida, el tiempo y su relativo andar, su marcha y sus secuelas.
Quiza la mezcla de mi mente, mi espíritu, en una eterna y constante negociación, equilibrio, lucha y concensos. Es el intelecto, la lógica, el saber, la fe, lo inexplicable, lo que no encuentra sentido. Es mas bien lo que al fin le da sentido a esto, al dia a dia, lo que nos hace exactamente iguales y absolutamente distintos entre si? Lo que nos unifica y diferencia. Es, quizá, la capacidad de cada uno de ver, de sentir? Es la sensibilidad sensorial lo que a unos deja de un lado y a otros nos pone en otro?
Quien sabe, si no hay razones sustentables que expliquen esas capacidades que nos hacen ser, sin mas y sin medida, lo que cada uno es.