¡Qué mal ejemplo!
Somos el resultado de la suma de valores y antivalores que de pequeños, nos modelaron en casa. Ser puntuales, honestos, responsables, decir la verdad, vestir pulcramente por poner algunos ejemplos, nos lo forjaron nuestros padres, abuelos o referentes. De igual manera vimos malos ejemplos y antivalores como: Deshonestidad, decir mentiras, irresponsabilidad, robar, violencia verbal o física,…
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