Empresas y marcas made in Alicante, según Fernando Olivares
La empresa familiar es la unidad productiva más longeva y universal que existe en todas las culturas y etnias del mundo. Curiosamente, la cuna de la empresa familiar en nuestro país se encuentra en Alicante y hay varios hechos que lo demuestran.
Uno de ellos es que en julio de 1995 Alicante fue de los primeros territorios de nuestro país en crear una asociación de empresas familiares (AEFA, la Asociación de la Empresa Familiar de Alicante), creada por el empresario y filántropo Manuel Peláez Castillo, fundador de la constructora Ecisa. En la actualidad, la alicantina sigue siendo la única asociación de empresas familiares, uniprovincial (las otras dieciséis son autonómicas).
La mayoría de empresas alicantinas son de origen familiar, pero, ¿cuál es el valor añadido de este tipo de empresas frente a una empresa no familiar? Principalmente, se trata de la vocación de permanencia de la empresa en manos de la familia a través de las siguientes generaciones familiares y de la simultaneidad de los roles familiares y profesionales. Por ejemplo: padre fundador y presidente; hijo, director de recursos humanos.
La identidad colectiva y la identidad individual y organizacional de las empresas se mezclan con los valores de la familia y se forja así un genius loci, un talento del lugar, particular, diferente y único.
Pero esto no es lo único que hace especiales las empresas familiares alicantinas. Su buena fama nace a partir del buen hacer y el buen decir. Esto, sumado al esfuerzo y trabajo de la gente, da como resultado dicho exitoso panorama en Alicante.
Por supuesto, las marcas también son un elemento importante en cuanto a reputación se refiere. Cuanto más y mejor conocimiento y, sobre todo, reconocimiento, obtengan las empresas alicantinas, más y mejor reputación revertirá a todo el territorio.
Sin embargo, Alicante tiene 2 obstáculos que pueden impedirle su expansión. El primero es no reconocer la importancia de los intangibles empresariales (como los valores de marca, la reputación o la comunicación), los cuales han sido eclipsados por los asuntos tangibles o de producto.
El segundo obstáculo está relacionado con la evolución, y es que muchas empresas familiares, por temor a perder el control del negocio, se negaron a crecer y evolucionar.
Por desgracia, sólo las empresas alicantinas más prestigiosas se preocupan por temas como la cultura del valor de marca, la proyección global y la gestión de la reputación empresarial. La marca, el diseño y las patentes son hoy factores intangibles necesarios para la diferenciación, que influyen en la competitividad de las empresas y en el atractivo y valor añadido de su oferta de productos y/o servicios.
Conceptos tan importantes como la comunicación y relación y el branding corporativo son esenciales para el éxito de las empresas con vocación de liderazgo.
Pero si ya tenemos claro que estos intangible son tan importantes, ¿por qué no todas las empresas tratan de añadirlos en su estrategia empresarial? Muy sencillo; las pequeñas empresas ven la comunicación como un gasto, no como una inversión. Cada empresa puede seguir el plan que crea conveniente, pero si uno de tus objetivos como empresa es crecer, sin comunicación (o cualquier otro recurso intangible) lo tendrás muy complicado.
Sin embargo, no todas las pequeñas empresas lo son durante toda su vida. La empresa familiar alicantina de distribución Guillén es un ejemplo de cómo una pequeña empresa, fundada en 1968 por Vicente Guillén con vocación familiar (en ella trabajan el hermano del fundador, Enrique Guillén, como co-fundador, y su hija, Silvia Guillén, como directora comercial), con una comunicación transparente, fluida y abierta y con una trayectoria de más de 50 años puede llegar a ser la empresa líder en su sector, la distribución de vinos, licores y alimentación en la provincia de Alicante.
Las pequeñas empresas familiares alicantinas que hayan emprendido el camino de la profesionalización se beneficiarán de algunas de las macro-tendencias que se avecinan: la aceptación de lo pequeño, lo natural y sostenible, lo cercano y lo familiar. Su mayor flexibilidad y capacidad de respuesta, su mayor posibilidad de micro-especialización, su mayor proximidad con el entorno local y, sobre todo, la puesta en valor de sus señas de identidad familiares.
Como conclusión, cabe decir que para que se siga generando más y mejor riqueza, desarrollo y más bienestar en Alicante es necesario, primero, exportar. Esto es un indicador de que lo que hacemos gusta. Lo siguiente es la conquista de otros territorios (hacer lo nuestro desde otros lugares), para, finalmente, alcanzar la consideración de una marca global (lo hagamos donde lo hagamos, lo nuestro gusta). Solo así se activará el made by Alicante, como un paso más, como una nueva dimensión, más generadora de valor añadido y riqueza.
Post realizado por: Borja Aldeguer García.
Antón, Maite. (2021). aefalicante.org. Obtenido de https://aefalicante.org/?fbclid=IwAR3ZDsZIfTfq_hxIblHZaczv1_2BEIdPIttMrIqsY1mfmi5JbxZLW-Er7b0
Guillén, Vicente. (2021). distribucionesguillen.com. Obtenido de https://www.distribucionesguillen.com/es/
Olivares, F. (2015). Empresas y marcas made in Alicante.