VASOS DE BARRO
“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros” 2 Corintios 4: 7
¡Y este gran tesoro que es la grandeza del evangelio de Cristo Jesús, y la Gloria de Dios personificada ha sido guardada en simples vasos de barro! Dios mismo ha puesto el tesoro más grande de toda su creación en el material menos digno. Dios es increíblemente misericordioso y me ha llamado a su gloria eterna en Cristo.
Somos vasos de barro, vasos que se quebrantan no hay nada de lo que podamos gloriarnos pero existe algo hermoso: Nosotros somos barro y Dios es quien nos formo, somos obra de sus manos y es evidente que la obra del Evangelio es hecha por su poder y no por el vaso. Así mismo, su poder se manifiesta a través del manejo del barro. Dios reforma el barro estropeado, no lo abandona, lo volverá a hacer.
Todos los seres humanos somos vasos que se van a romper, pero ¿Cuál es la diferencia entre un creyente y un no creyente? Si he creído en Cristo el mismo es quien me va a quebrar, a moldear, un no creyente ha decidido moldearse a este mundo, el mismo pecado es quien lo romperá. Cristo mismo ha sufrido en el cuerpo y roto con el pecado por nosotros.










