Algunas personas tienen mascotas, pero es que ellos tienen mucho tiempo para estar con ellos y cuidarles. En cambio, mamá y yo trabajamos, y no podemos cuidar a ninguna mascota. -Pienso qué, de todas formas, podríamos negociar tener un hámster o un periquito, algo fácil de cuidar.- Pero, igual no podemos tener un perrito, pero sí otro animal -digo, con una sonrisa cómplice, sopesando la posibilidad hasta de tener un gato.-
Pero yo le puedo cuidar, aquí o con los abuelos, le doy de comer y hasta puede dormir conmigo -Insisto buscando tus ojos, componiendo un gesto de confusión cuando mencionas un perrito.- ¿Un perrito no? Bueno, igual no quería un perrito... -Me encojo de hombros sin descruzar los brazos, viendo esa sonrisa que dibujas en tu rostro y que conozco tan bien.-
-Sonrío, y frunzo el ceño cuando me dices que igual no querías un perrito. Pienso en qué podrá ser lo que ansías, pero valoro todo tipo de animales. Gatos, conejos, cobayas, hámsters, jerbos, periquitos... .- Bueno, ¿qué es lo que quieres tener? -te pregunto, con una sonrisa.-
-Mi gesto cambia cuando me preguntas qué es lo que quiero tener. Por un momento siento ganada esta pequeña batalla, pues la manera en la que me hablas y la sonrisa que mantienes en tu rostro, me hace pensar que no vas a negarte, como tantas otras veces. Mi sonrisa se hace más grande y descruzo mis brazos para poder levantarlos al tiempo que, con toda la voz que soy capaz de emitir, exclamo.- ¡Un hipogrifo!