Cuando el mundo de Vhuran se apagó, no lo hizo en silencio. Se consumió lentamente bajo un resplandor que devoraba el cielo, una aurora de fuego que marcó el final de una civilización que había alcanzado los límites de su propia soberbia. Habían levantado imperios, ciudades que flotaban sobre océanos y templos dedicados al dominio absoluto de la materia.
Lee esta fascinante historia en el siguiente link https://revistamaldeojo.cl/el-origen-de-los-portadores-de-misterio-por-francisco-araya-pizarro/















