Día libre, series, discusiones y ternura inesperada
Me quedé hasta tarde viendo la segunda temporada de Made in Abyss, que iba viendo a cuentagotas, y terminé la cuarta de Scissor Seven. Hoy me levanté como a las 11, y entre sueño y café puse un capítulo del nuevo anime de Samurai X. Pero la paz duró poco: llegó mi tía de la iglesia evangélica y en cinco minutos tenía puesta La Reina del Flow. Me fui con el perro a dar una vuelta, en parte para despejarme.
Al volver, me encontré con que estaba sahumando la casa y empezó a quejarse porque yo siempre cierro mi pieza con llave. Como no podía entrar a sahumar ahí también, se la agarró conmigo. Le respondí algo que me tenía guardado: "Ustedes cambian de religión como de medias e imponen a todos, pero si yo tengo pensamientos más ateos, agnósticos o budistas, soy un tarado. Andá a cagar". Me encerré en mi cuarto, me clavé unos Doritos y me puse a tocar la guitarra para bajarle un cambio al día.
Ordené un poco el placard, me jugué unas partidas al Binding of Isaac y después pasé al Final Fantasy VII Rebirth. En eso cayó mi primo Nico con su nena, que tiene un año y dos meses. Una ternura total. Jugamos, le canté, puse canciones de niños, y se pegó a mí como si yo fuera su refugio. Ignora a todos, incluso a sus propios abuelos a veces, pero conmigo se queda horas.
Cuando se fueron volví a la cueva, puse lofi y repasé algo del curso de auxiliar de farmacia. En ese rato la encargada del trabajo me llenó de mensajes, pero eran puras boludeces, así que los ignoré hasta las 11.
Cené unas milanesas marineras, torrejas de acelga y apio con una ensalada de radicheta. Y ahora me estoy haciendo un café para cerrar el día con algo caliente y, quizás, algo de música.














