Cabello rojo como la sangre, desapareciendo entre los árboles.
Pies cansados que no dejan de correr, el fuerte viento golpeando su piel.
Su agitado corazón y un susurro que inunda sus oídos como el rocío de las nubes sobre el océano.
Colores fríos que oscurecen su camino y la sensación de vacío que posee su cuerpo.
Ella está huyendo, de tanto mirar atrás no logra ver el abismo, sus ojos se oscurecen, y su voz se pierde entre la maleza de sensaciones que tiene.










