la virgen de magallón es una pequeña representación de la ira femenina. una figura femenina que ante las acciones de unos hombres huye, huye dejándoles sin fe, sin espacio y lugar para sus súplicas, sus ruegos, sus rezos para todo lo anterior y decide que su decisión es firme. y esto es ira femenina o female rage.
en la canción, por ciertas frases de la misma, se aprecia su ira, su enfado, su indignación y no la esconde, no la oculta. y la mejor parte de esa ira además de lo explícita que puede llegar a ser, es que no se dulcifica, no se ablanda pero tampoco se demoniza o se ridiculiza. la virgen está enfadada y a pesar de que la virgen es una figura entendida como maternal, compasiva, afable no cambia de opinión, no perdona, no vuelve al pueblo a pesar de las súplicas de los hombres. esto se ve en líneas como "dice que se queda, no hay negociación" o "si yo en vuestros líos no me meto no os liéis a tiros en mi casa" . Y esta no demonización o ridiculización de la ira femenina es relevante porque en la historia de la literatura o arte en general no es algo común, muchísimas figuras femeninas son convertidas en villano, en el objeto destructor, en aquello que arruinará la vida de un hombre, casi como si tuviesen el día del juicio final gestándose en sus entrañas. hay ejemplos como en la literatura medieval donde muchos personajes femeninos por enfados, por errores son condenadas a transformarse habitualmente en reptiles y es que como bien sabemos los reptiles, particularmente las serpientes, son la representación del mal en el imaginario religioso y cristiano. así, se convierten en justamente eso, la representación de la destrucción, del mal, del "mal camino", de lo condenable. porque la ira femenina durante siglos ha sido inmoral, ha sido histeria, ha sido enfermedad, ha sido locura porque la figura femenina debía ser maternal, cuidadora, dulce, femenina, delicada, tender al perdón, a la compasión.
pero la virgen en esta leyenda y concretamente en la canción de juanjo no es eso, no quiere ser eso. está indignada, está enfadada y en la canción, como he mencionado anteriormente, no se ridiculiza ni se convierte a esta figura en un villano, parece ser un enfado entendido incluso por la voz que representa al pueblo en la canción. parece un enfado que en la propia canción es justificado, parece que hasta la propia canción condena las acciones de esos hombres con esa voz del pueblo ya mencionada cuando dice "era un hombre malo" y hablan de descaro y como el altar no es un lugar para disparos.
vemos a una figura femenina enfadada, con una ira explícita sobre todo en la parte final de la canción cuando afirma varias veces que no volverá, que sigue enfadada y asustada. la expresión de esa ira menos explícita es esa huida del pueblo, como se ha mencionado al inicio, ese dejar a unos hombres sin su imagen implicando así que les deja sin fe, sin protección, sin lugar de rezos, sin lugar al que correr para encontrar la paz espiritual. los hombres, en este caso, pagan por las consecuencias de sus acciones. por primera vez, la figura femenina no es la culpable, no es el villano, no es quien realiza acciones condenables por "culpa de sus emociones", por histeria, por locura. es el hombre y hasta que este no solucione las consecuencias de ser el objeto del desastre, ella no regresa.









