El mundo no se va a tornar mágicamente rosa porque el cero se vuelve uno, pero pasar página nos va a traer un montón de esperanza. Sé que todos perdimos mucho y fuerte este año, y que en veinte años más en retrospectiva diremos que fue de los años más desafiantes de nuestra vida: personalmente se han roto muchas cosas en mi entorno, en mi familia y en mis colegas, este año nos ha hecho pomada a todos, y desde tan abajo queda escalar de nuevo aunque nos llevemos un par de raspones y un montón de descalabros en el camino; que las aves ven un montón de veces el suelo en su cara antes de despegar definitivamente el vuelo; que te caes de la bici para aprender a pedalear y finalmente ir sin manos; que las guerras no fueron siempre batallas invictas; que encender luz conlleva algunas quemaduras; que si no sale a la primera, va a salir alguna vez, si no se deja de intentar el tiempo que sea necesario; que la vida son días buenos y días malos, incluso un año que preferiríamos no contara, pero de todo sale historia, y los mejores textos de fortaleza se basan en un poco de dolor...