╰ ✧ Lana Elizabeth Rouch attending Evanna’s Birthday at “Le sublime” nightclub in Los Ángeles California, 2020 ✧ ╯

seen from United States

seen from Malaysia
seen from China

seen from Malaysia
seen from United Kingdom

seen from Greece

seen from Türkiye

seen from Türkiye

seen from United States

seen from United States

seen from Colombia
seen from United States

seen from Türkiye
seen from Australia
seen from Australia
seen from United States

seen from Australia
seen from Australia

seen from Türkiye
seen from United Kingdom
╰ ✧ Lana Elizabeth Rouch attending Evanna’s Birthday at “Le sublime” nightclub in Los Ángeles California, 2020 ✧ ╯
---Oh... muchas gracias ---Esbozó una pequeña sonrisa mientras presionaba la bolsa de hielo contra su frente. ---No tienes que quedarte aquí, estaré bien. De verdad, no te preocupes, te sorprendería la cantidad de veces que esto me ha sucedido. ---bromeó un poco aunque todavía sentía que todo le daba vueltas.
Se sentía demasiado torpe y eso era porque había pasado ya bastante tiempo en el hospital trabajando, iba a casa porque prácticamente le habían obligado a marcharse, no porque quisiera. Sus cosas se cayeron de su bolsa y se inclino a juntar las cosas—lo que me faltaba, tirar todo justo cuando debo de ir a casa—se quejo mientras colocaba el teléfono en su oreja como si estuviera hablando por teléfono y comenzó a buscarlo asustada—mierda, perdí mi teléfono no se donde lo deje.
“No me puedo decidir por nada...” murmuró para sí mientras recorría las estanterías de la sección de novedades en la librería. Tenía ganas de alguna lectura para el ocio o algo liviano que le permitiera salir de su bloqueo mental, aunque era imposible, últimamente estaba hecha un caos con tantos cambios.
“¡Basta! No lo mires así” interpeló al individuo que miraba a su canino de tres patas jugar con la pelota. “En serio, no tengas lastima por Chaplin, es lejos el mejor perro que existe en el juego de traer la pelota” repuso con dulzura y acariciando el pelaje de su perro.
Le había tomado por sorpresa, aquella llamada no era algo que esperaba y aunque en el blog de la ciudad habían mencionado algo sobre su pasado no creía que aquello fuera a afectarle pero ahora que sabia que el caso se abría abierto, pues habían encontrado nuevas evidencias la hacia sentirse pésima. Estaba caminando por la Isla cuando sintió que estaba agobiándose demasiado, se detuvo y tomo un poco de aire.
¿Qué?, No, eso no puede ser posible porque… por favor inténtelo nuevamente—Dijo Anna un poco molesta ante la situación, su tarjeta no estaba pasando y no era porque no tuviera fondos, seguro era un problema de la terminal, la mujer le volvió a indicar que no estaba pasando—No, creo pero está bien, lo pagare en efectivo—dijo tomando su bolso para buscar su cartera, sintió un empujón por otra persona que parecía llevar prisa—Lo siento, esto no es mi culpa—le dijo esperando que él/ella se disculpara por empujarla.
“por favor, deja de adularme para entrar conmigo a cirugía, no necesito nada de eso, solo quiero que me demuestres tu capacidad para actuar” Respondió ante el detalle de aquel café que le llevaba uno de sus internos, le miro con seriedad porque también había escuchado un comentario de – Pero que hermosa sonrisa tiene- cosa que detestaba en demasía. “solo quiero saber si puedes trabajar bajo presión, si no, no me sirves”