Dice no con la cabeza un par de veces, en el aire es dibujada una línea horizontal que va y vuelve. Si bien la respuesta sencilla es que nada ha sucedido, se reconoce incapaz de afirmar que su comportamiento cae en la casilla de lo normal (al fin y al cabo, le ha costado llegar a la conclusión de que visitarla es lo más razonable). A través del espacio cedido es que ingresa, siendo prudencia (¿o vergüenza?) lo que le impide curiosear con la mirada. En los ojos contrarios entonces centra su atención, palabras más esclarecedoras se apresuran a salir: “ quiero mi calendario, ” simple, como es habitual. “ dijiste que ya lo tenías listo. ” @defrps











