LA PEQUEÑA GEMA DEL INFINITO.
POV. WANDA
El despertador comenzó a sonar sin cesar, espabilando de golpe a la joven bruja . La sokoviana no tuvo mucho margen para reaccionar y se incorporó lo más rápido que le permitió su adormecido cuerpo sobre el colchón. Desde la muerte de Pietro, Wanda no era la misma, sentía un vacío constante instaurado en su interior. No podía comer bien, no conciliaba el sueño y no era para menos… Su mejor amigo, su alma gemela, su hermano, se había ido para siempre y era algo que nadie le estaba enseñando a gestionar. Suerte que después de aquel episodio traumático que esperaba algún día poder superar, los vengadores se solidarizaron con ella y la dejaron convivir junto a ellos en el famoso rascacielos de Nueva York. Según el agente Rogers, con el tiempo y el control suficiente de las emociones de Wanda, la joven bruja podría llegar a convertirse en una de ellos, ser una vengadora más, situación a decir verdad, que le enorgullecía. Con su habitual parsimonia de siempre, se levantó de la cama y se cambió a una ropa similar que ya portaba antes; un pantalón de chándal negro, una sudadera granate, y unas zapatillas de deporte. Total, en el día de hoy no es que fuera a hacer mucho, ¿no?. La joven, se dirigió al pequeño mueblecito que tenía junto a su preciada guitarra y agarró la goma del pelo para recogérselo en una cómoda coleta.
-Oh no, no, no, no…- Comenzó a maldecir en voz baja. Mierda. Su cabeza, comenzó a funcionar a 1000 por hora. ¿Cómo narices se le había olvidado? Los miércoles Natasha y Steve la esperaban en la sala de entrenamiento, para seguir con sus clases particulares. Con algo de rubor en sus mejillas debido a su despiste, salió del cuarto dispuesta a ir directamente a la sala, sin siquiera pasar a la cocina para desayunar, cuando una voz le detuvo de todas sus acciones.
-Agente Maximoff- Le llamó Natasha con su particular voz grave. Wanda se volteó lo más lento que pudo, algo abochornada. Steve la observaba con una pizca de diversión a lo contrario que su compañera, que parecía un robot sacado recientemente de la fábrica. Para que luego dijeran algo negativo de Tony pensó la pelirroja.
-Nat, perdón me he quedado dormida, y…- No fue capaz de terminar la frase. Más bien no le dejaron terminar.
-Agente Romanov para ti… Agente Maximoff, tenemos unos horarios que cumplir, no me haga perder el tiempo.- Volvió a arremeter contra ella. La sokoviana, no pudo evitar bajar la mirada con algo de temor. Una Natasha enfadada daba mucho miedo.
-Nat, vale ya- Le pidió Steve algo serio a la susodicha. La viuda, resopló con contrariedad en respuesta a su amigo y se adelantó dirigiéndose a la sala de entrenamiento, sin siquiera echar la vista atrás.
-Lo siento Steve, no era mi intención llegar tarde- Explicó algo afligida con su característico acento.
-No te preocupes, Wanda.- Le calmó con una sonrisa, que fué devuelta.- Ya sabes cómo es Natasha, no se lo tengas en cuenta… De todas maneras, hoy no tenemos mucho tiempo para practicar, tenemos una misión importante-
-¿Qué sucede?- Preguntó preocupada al ver el rostro de su compañero.
-Todavía nada, pero tenemos que ir a por algo… me detallarán la información más adelante, solo sé que se trata de algo delicado, un arma o algo similar, algo poderoso que podría desestabilizar el ecosistema que tenemos engranado a la perfección…-Wanda, la vida tal y cómo la conocemos ahora, se podría echar a perder… tenemos que estar preparados…- Le relató el capitán con cierta preocupación.
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POV. Lilian.
Una tenue luz, comenzó a filtrarse por las rendijas de la persiana de la habitación, dándole de lleno en la cara a la única niña que yacía dentro de ella.
-¡Que viene, que viene!- Gritó Thomás sobresaltado mientras entraba corriendo a la habitación. La pequeña más alerta debido a los gritos procedentes de su amigo, se incorporó rápidamente de la cama y se acercó al chico rodeándole con sus cortos brazos.
-¿Estás preparado?- Preguntó de manera atropellada.
-Lily.. ¿y si esta vez te caes, y nos descubren?- Lily no tuvo opción a contestar a la cuestión de su amigo. De un gran impulso, saltó junto con el niño al techo de la habitación y se pegó lo máximo que pudo a la superficie alta.
Una mujer con aspecto envejecido y un manojo de llaves entró en la sala como si le estuviera empujando un huracán al interior.
-Malditos mocosos,¡ aquí no están señor!, vamos a mirar en la cocina, igual se fueron a comer algo- Gritó Abby de manera impertinente. Cómo si de otro vendaval se tratara, la ama de llaves desapareció de la misma manera, dejando de nuevo a los chicos solos. Lilian, con el flequillo pegado a la frente debido al sudor, bajó a su amigo lentamente de nuevo, a la superficie.
-¿te encuentras bien?- Le preguntó Thomas preocupado.
-Sólo un poco cansada… nada más, no te preocupes.- Contestó en un susurro la pequeña rubia, mientras le intentaba apaciguar. El niño, que no era tonto, observaba con interés a la muchacha, esperando alguna reacción exagerada de parte de la chica. Lilian derrotada, se sentó en el enmarmolado suelo, recobrando poco a poco el aliento que le faltaba.
-Lily..- Susurró compungido.
-Lo sé Thomas, lo sé… Pero no podemos hacer nada, si nos escapamos de aquí, la policía nos va a volver a encontrar, y nos mandarán de vuelta aquí al orfanato… esto es una ratonera, una vez que entras, ya no puedes salir.-
-Ya… pero tu no eres como el resto de niños Lilian, y lo sabes… Tenemos que volver a intentarlo, no quiero volver a comer sopa agria, o estar fabricando muñecas para luego timar, y robar a la gente...- Suplicó apenado.
-Algo haremos Thom, algo haremos..- Le contestó con una sonrisa mientras le tendía la mano para reconfortarlo. Alguna solución se les ocurriría. Mejor en la calle que en ese sitio.
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POV. NATASHA.
Natasha sigue su camino hacia la sala de entrenamiento. Lo sentía en el alma, pero aquella mujer la sacaba de sus casillas. Desde bien pequeña, a la viuda le habían enseñado a controlar sus emociones, hasta tal punto de que la gente no era capaz de leerla… Nunca sabías cuándo hablaba en serio o estaba de broma, a lo largo de los años, esta técnica le había servido a su favor y había podido conseguir sacarle el máximo partido debido a las situaciones a las que se enfrentaba, pero fué llegar la joven bruja al complejo y volver a ese sentimiento de vulnerabilidad y alerta constante. La odiaba, odiaba sentirse así de débil de cara a un desconocido.
La espía entró a la salita de entrenamiento envuelta en un enjambre de pensamientos, seguida de unas pisadas apocadas.
-Quítate, la sudadera, vamos a empezar el entrenamiento.- Ordenó la viuda a la bruja, sin siquiera dignarse a darse la vuelta para mirarla.
-Natash..-
-Agente Romanov,-corrigió rápidamente la Sokoviana dándose cuenta de su error.-El agente Rogers, me ha comunicado que tenemos que estar en el ala principal ,por qué...- La rusa no le dió tiempo a terminar la frase volviéndola a interrumpir.
-Si hubieras estado a la hora que habíamos acordado, no estaríamos teniendo esta conversación…, así que ponte en guardia, cuanto antes empecemos, antes acabaremos agente- Volvió a informarle de manera impasible. Natasha observó cómo la pelirroja cuadraba los hombros y su mirada se volvía sombría.
-¿Hasta cuando vas a estar así?- Le espetó la joven bruja con rabia.
-Agente...- Advirtió la rusa con sequedad.
-¡Y un cuerno Natasha!, ¿Qué narices te pasa?, ¿joder es por lo de la otra vez?, ¡ya te dije que lo siento, no era mi intención meterme en tu cabeza, ya sabes que no siempre puedo controlarlo!-
-¡SE ACABÓ!,- Gritó la rusa perdiendo de nuevo los estribos. La espía avergonzada por la confesión de la Sokoviana, lanzó una patada al ras del suelo e hizo caer de manera abrupta a Wanda contra el pavimento. Los ojos de la bruja se pusieron automáticamente rojos y una bruma escarlata comenzó a brotar de las palmas de sus manos.
-Dijimos que nada de magia Maximoff, solo combate físico- Le advirtió esta vez una Natasha más preocupada que malhumorada. Wanda de manera instintiva, bajó las manos y sus ojos volvieron a su color verde habitual.
- Estabais aquí, ya decía yo que por los gritos que estabais pegando, no podíais andar muy lejos…- Anunció Tony dejándose ver apoyado en el marco de la puerta.
-Por mucho que me gustaría ver a dos chicas pelear y sudar con sus camisetas ajustadas, hoy no es el día, Steve nos está esperando, tenemos una nueva misión, así que dejad lo que estuvierais haciendo y marchémonos- Les ordenó el millonario a ambas mujeres. La joven bruja se puso de pie de malas formas y salió de la habitación sin decir absolutamente nada.
-¿Todo bien Nat?- preguntó Tony curioso ante la situación atípica que acababa de presenciar. La viuda, se quedó ensimismada observando la puerta por dónde había desaparecido la chica, sin saber qué contestarle a su amigo.
-Todo correcto, vámonos.- Le sugirió a su compañero, esta vez con su tono frío habitual de siempre.
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POV LILIAN.
La pequeña agarró la mano de su amigo decidida y salieron de puntillas de la habitación para no ser descubiertos.
-¿Algún plan Lily?- Le preguntó el muchacho en un susurro.
-Ninguno, vamos a salir de aquí primero y luego ya improvisaremos..- Le contestó con el mismo tono de voz que Thomas había usado segundos antes. De repente, sin previo aviso un estruendo derribó la puerta principal provocando que el resto de niños que se encontraban en el interior de la fundación comenzaran a gritar de pánico. De manera instintiva, el niño agarró de la mano a la niña y tiró de nuevo hacia atrás, obligándoles de nuevo a volver a la habitación.
-Debajo de la cama, vamos- Ordeno la rubia al muchacho. Ambos niños corrieron a meterse debajo y esperaron en silencio a escuchar algún sonido.
-Lilian, tengo miedo.- Le susurró su amigo en un puchero.
-Shh, calla o nos van a pillar..- Le pidió en voz baja mientras le agarraba la mano para tranquilizarlo. De nuevo, un golpe sordo, anunció la entrada de un nuevo invitado a la habitación. Lilian se pegó al costado de su amigo para protegerlo mientras vigilaba los pasos que poco a poco, se iban acercando a la cama dónde yacían ambos niños escondidos. La pequeña observó sin poder evitarlo, cómo con sutileza, la colcha de la cama se levantó, hasta tal punto que dejó en descubierto la cara de los dos infantes. La niña pudo observar al individuo que requería toda su atención, de cabeza plateada y ojos violetas le sonreían de manera extraña desde el otro lado de la tela, dándole un aspecto bastante fantasmagórico.
-A ti te estaba buscando..- Le escupió con una voz metálica.
-¿Y el resto, dónde están?- Preguntó con miedo, a sabiendas de la respuesta.
-Eso no importa ahora, te vienes con nosotros.- Volvió a repetirle la voz de manera inquisitiva. Thomas fue a agarrarle la mano a su amiga muerto de miedo debido al sujeto que tenían de frente, pero el individuo de cabeza plateada actuó antes, agarrando al niño de la mano y sacándole de la cama de un solo estirón, tirándole inmediatamente al suelo.
La pequeña actuó lo más rápido que su cabeza se lo permitió y salió de la cama de manera veloz. Thomas yacía tumbado, sin apenas moverse. Los ojos de Lilian reflejaron un terror absoluto, ¿estaría muerto?, no podía estarlo, no, no podía estar sucediendo esto. Cabeza plateada volvió a alargar su brazo esta vez para llevarse a la niña, pero no consiguió lo esperado. Lilian temblando de cólera, levantó su pequeña mano infantil y alargó los dedos dejando un pequeño espacio visible en la palma de la mano. De la parte inferior comezó a brotar una nebulosa de color verde eléctrico invadiendo por completo sus dedos. Con rapidez, la pequeña echó la mano hacia atrás y volviéndola a lanzar hacia delante, la nebulosa se disipó de su mano, impactando de lleno en el pecho de aquel ser. Apurando el tiempo que la niña disponía, se acercó rápidamente a su amigo incorporando levemente su cabeza.
-Thomas, Thom, Tommy-¡por favor, despierta!…- ¡Me prometiste que nos iríamos de aquí los dos!, ¡venga levanta!.- Volvió a inquirir esta vez más impaciente, al ver que su amigo seguía con los ojos cerrados. Un repetido estruendo volvió a retumbar en las paredes del cuarto, provocando que la niña volviera a desenterrar su don. Con la mano libre, agarró a su amigo de la cintura levantándolo del suelo, y con la otra en alto, apuntó a la puerta, preparada para defenderse de quien fuera. Esta vez, la puerta se abrió mostrando a una mujer, mono negro ajustado y pistolas en ambas manos, recorría la habitación con la mirada, un simple barrido bastó, para cerciorarse de que no había nadie más. El cabeza plateada había desaparecido.
-Tenemos dos niños más aquí arriba Capitán- Informó la desconocida mientras se llevaba los dedos de la mano a su oído.
-No lo sé Steve, ahora bajamos- Volvió a repetir esta vez de manera más tensa.
-Vamos chica, tenemos que salir de aquí- Le dijo la desconocida a la pequeña que seguía con la mano en alto incapaz de moverse.
-¡Y una mierda!, no pienso ir a ningún lado, ¡Márchate si no quieres que te mate- Advirtió la pequeña en un intento patético de amenazar a aquella mujer. Lilian, volvió a agarrar a su amigo esta vez con sus dos manos dando un paso hacia atrás alejándose lo máximo posible de la mujer. La cabeza de Lily volvió a ponerse en alerta, ¿Y si la estaban buscando por qué tenía poderes? La pequeña no volvería a usarlos, no al menos delante de esa gente, no sabía que estaba pasando pero su intuición le decía que el motivo de todo este lío, tenía algo que ver con ella.
Esta vez un nuevo estruendo procedente de la ventana de cristal, asustó a ambas mujeres. Lilly se giró asustada y sintió una aguja penetrar su piel. De repente sintió un cansancio absoluto y se le doblaron las piernas. ¿Qué narices le estaba pasando? sin querer, sus manos empezaron a relajarse soltando a su amigo. Cuando cerró los ojos, notó que alguien la cargaba.
-¿De verdad, Tony? ¿un calmante?- Escuchaba a lo lejos
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POV. LILIAN.
La pequeña niña comenzó a abrir los ojos lentamente. ¿Dónde narices estaba?, espera, ¿Tenía las manos atadas a la camilla? ¿Qué era ella una cobaya? Desorientada, buscó con la mirada a su amigo mientras intentaba incorporarse lo más rápido posible. Con un simple barrido divisó unas cuantas probetas llenas de lo que parecía sangre, y unos cuantos instrumentos de medicina. ¿Sería esa sangre la suya?
-Chst, Chst, tranquila niña, o te vas a hacer daño- Le advirtió un hombre de barba, y voz solemne. Lily se giró de manera brusca para no perder de vista a su secuestrador y al no reconocer el espacio en dónde se encontraba, de manera alterada, extendió su pequeña mano hacia arriba, volviendo a crear la nebulosa esta vez de un color morado apuntando hacia los amarres que la tenían sujeta de las muñecas. Una pequeña explosión soltó las cadenas liberándola al fin.
-Stark- Le advirtió esta vez un hombre rubio. La rubia se había bajado de la camilla, y apuntaba con sus pequeñas manos a los dos hombres que yacían en la habitación con ella. Acto seguido debido al estruendo, la puerta de la habitación se abrió, dando paso a un nuevo invitado.
-Wanda, fuera de aquí, la niña puede desestabilizarse de nuevo- Inquirió el rubio hacia la chica pelirroja que acababa de llegar. Lilian sin hacer caso a las amenazas del adulto, aprovechó para observar a la joven con detenimiento. Parecía tranquila y no parecía perturbarse de su extraño poder. Sin ella esperarlo, la pelirroja realizó un movimiento elegante con los dedos y creó de la nada la misma nebulosa con la que ella estaba familiarizada, pero con la diferencia que esta era de un color escarlata. Ese color la pequeña también lo tenía, pero lo solía utilizar muy poco.
-Ey, niña, puedes estar tranquila, no va a pasar nada-Me llamo Wanda, puedes estar tranquila, aquí todos, tenemos nuestras peculiaridades cómo puedes comprobar, pero no te vamos a hacer daño, te lo juro- Le replicó con un acento bastante extraño a la par que tranquilizador. Lilian bajó las defensas durante unos segundos, y encogió levemente los dedos disminuyendo levemente la bruma que amenazaba con emanar del mismo color que el que tenía la pelirroja entre sus manos.
-Wanda- Le llamó con voz temblorosa, sin poder evitarlo. Lilian, muerta de miedo al ver que podían visualizar por su tono de voz que estaba aterrada, carraspeó intentando poner una voz más solemne y segura. La sokoviana, hizo desvanecer su nebulosa y se acercó unos pasos más a la niña pero sin llegar a invadir su espacio.
-Thomas, ¿Dónde está mi amigo?, él no tiene poderes, no le hagáis nada, él es bueno- Insistió en esto último con la voz rota, más parecida a un puchero que a una petición.
De nuevo, la puerta se abrió dejando entre ver a otra joven de cabellera rojiza.
Un momento… a ella si que la recordaba…
¿Es ella?
¡No podía ser!
¡Es la que entró al orfanato cuando intentaron raptarla!
Sin volver a mediar palabra, la pequeña estiró repetidamente los dedos hacia delante volviendo a generar su nebulosa de color verde y apuntó hacia la mujer que se encontraba frente la puerta. En un abrir y cerrar de ojos, Lily lanzó su bruma hacia la mujer, sin ningún éxito, ya que no le ocasionó ningún daño porque la otra chica pelirroja de antes, usó su propio poder para poder protegerla.
Otra vez, sintió cómo un mosquito le picaba en el cuello y volvía a sentirse cansada.
-Tony, ¿otra vez?-Volvió a escuchar a lo lejos. Sus ojos volvieron a cerrarse sin poder evitarlo.
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POV WANDA.
La pequeña flexionó sus rodillas sin llegar a tocar el suelo. El brazo de Tony la sujetó a tiempo y la enderezó volviéndola a tumbar en la camilla.
-No podéis atarla, es solo una niña.- Dijo la joven bruja con enfado. Wanda sin poder evitarlo, empezó a recordar cómo la habían utilizado desde pequeña junto con su hermano Pietro y la de torturas médicas que había tenido que aguantar.
-Es una niña, pero con un poder que todavía no conocemos.. Wanda no vamos a hacerle ningún daño, lo sabes… pero necesitamos saber un poco más de ella y siendo consciente, está visto que es imposible- Contestó el millonario, sin apartar la vista a los viales que estaba utilizando.
-¿Maximoff, podemos hablar?, te estaba buscando- Le reclamó la rusa con autoridad. La joven bruja entrecerró los ojos intentando averiguar qué es lo que había hecho mal esta vez y observó a dos compañeros que estaban igual de sorprendidos que ella.
-No seáis tontas chicas, hablad aquí si queréis, nosotros no molestamos ¿Verdad Cap?- preguntó Tony de manera burlona al muchacho rubio, que este a su vez tenía cara de querer estrangularlo. Wanda, sin decir palabra y obviando las tonterías que decía su compañero, salió de la sala pasando por delante de la espía. En esos segundos de cercanía, Wanda pudo sentir su olor penetrando por sus fosas nasales, olía a bergamota.
-Tú dirás- Increpó la Sokoviana distante. La joven bruja, observó cómo la espía se mordía el labio algo avergonzada y bajaba levemente la mirada al suelo.
-Sólo quería disculparme… no tendría que haberte presionado tanto, y haberte tratado de estas maneras, perdona-
-No pasa nada agente Romanov, todo correcto- Volvió a insistir con esa voz distante que sabía que a Natasha tanto le costaba escuchar.
-Wanda, vengo en son de paz..- Se quejó la espía con mirada cansada.
-¡Anda!, ¿Ahora soy Wanda?, ¿A qué debo este honor?- Volvió a inquirir esta vez con un tono duro. A la joven bruja le pareció percibir una leve sonrisa procedente de su compañera, pero enseguida volvió a su pose principal, sin siquiera llegar a poder ver la cara relajada de la espía.
-Da igual, sólo quería decirte eso, ahora me tengo que ir… Banner me reclama, está atendiendo al otro niño que iba con la niña.-Explicó Natasha cambiando rápidamente de tema. Para Wanda, el detalle de la variación de la conversación, no le pasó desapercibido, pero decidió darle una tregua y ponérselo fácil. Al menos por esta vez.
-Cómo está el otro niño…- Preguntó la bruja con verdadera preocupación.
-No sabe si va a poder salir de esta… Esta haciendo todo lo que puede, Maximoff, necesito que le digas a Tony que te de viales del cuatro, en cuanto los tengas traemelos, son para el crio-
-De acuerdo-
-Gracias, Wanda, hasta ahora.- Volvió a repetir su nombre completo mientras se giraba de camino a la otra sala.
¡Por todos los dioses! ¡Natasha se había disculpado! ¿Qué acababa de ocurrir?

















