Todo comenzó como un juego
Este es... un drabble. No trata de Fifth Harmony, fue una historia que debíamos crear para el colegio, pero me pareció buena y la postearé ahí.
P.D. En realidad, eso sucedió en el "San Vicente de Paúl", mi colegio actual.
Todo comenzó como un juego
Era un domingo por la noche, había una gran fiesta en casa de Daniel Rajoy, todos estaban ansiosos, debido a que esta era su última semana de clases, pero a la vez estaban algo tristes porque no habían cumplido su “broma del año”. En el San Vicente de Paúl, era casi una tradición que los grados mayores hicieran una gran broma.
Todos disfrutaban el sonido de la música al máximo, había bebidas de todos tipos por todos lados.
Todos disfrutaban, pero un sonido les llamó la atención, era Javier Gándara haciéndoles un llamado.
-Atención a todo el mundo por favor- eso fue en vano ya que todo mundo seguía con su escándalo.
-¿Me podrían poner atención?- seguía diciendo el pobre muchacho.
-¡CÁLLENSE TODOS!- dijo gritando María José Tolosa.
-Gracias, de verdad- dijo Javier agradeciéndole, la muchacha sólo asintió como respuesta.
-Okey, como saben, en nuestro colegio tenemos la costumbre de hacer una broma significativa que moleste a los profesores- toda la gente, ya en silencio, solamente lo miraba pensativamente junto con algo de confusión.
-Este año, o bueno, lo que queda, debemos hacer algo inolvidable- explicó el muchacho
-¿Cómo qué?- dijo María José claramente confundida
-Digo que, hagamos una gran broma, nos caigamos a golpes o a una guerra de agua no lo sé-
-¡Una guerra de agua!- dijo alguien en el fondo. Todos asintieron con una gran sonrisa en su cara.
-O ambos- dijo Daniel. Todos hicieron una gran bulla como respuesta.
-¿Qué tal si nos caemos a bombazos de agua y bueno, nos salimos un poco de los límites?- dijo Javier con una gran sonrisa y orgulloso de lo que acababa de decir.
-¡PERFECTO! No será solamente una broma, también disfrutaremos ¡Y MUCHO!- María José parecía la más emocionada.
-¿Cuándo lo haremos?- dijo Samuel Angeli con una sonrisa macabra en su cara.
-¿Mañana? Tal vez- dijo Javier dubitativo. Todos asintieron y simplemente siguieron con su gran fiesta.
Era lunes por la mañana, increíblemente, a pesar de que hubo una gran fiesta la noche anterior, todos los de 4to y 5to año llegaron temprano para empezar a planear su broma.
-Bueno chicos, éste es el plan, ¿Todos trajeron las bombas?- dijo Javier mirando a toda la gente.
-La broma será hoy, probablemente saldremos todos suspendidos- todos se miraron algo temerosos por su plan, sin embargo, seguían ansiosos por aquellas ansiadas bromas.
-Hoy, nos agarraremos a bombazos de agua, 4to año contra 5to año, deberán usar el arsenal que han traído, espero que hayan sido bastantes bombas; esta guerra no empezará de la nada, primero empezarán dos personas cayéndose a bombazos, uno de 4to y otro de 5to, y para que todos nos unamos, cada uno se unirá a la persona que represente a su grado ¿Está bien?- dijo Javier, orgulloso de su ideado plan. Lo que él no había pensado, era que los otros grados también tenían sus planes, así que este sería un día épico para los actuales estudiantes.
-¿Quiénes serán los que comenzarán la guerra?- preguntó un chico del fondo.
-¡Yo!- respondió Daniel feliz por su decisión.
-No seas estúpido que yo ideé el plan, así que yo seré el que representará a 4to año- dijo Javier frunciendo el ceño. -¿Y quién representará a 5to año? Yo, me ofrezco- dijo una chica rubia que estaba a un lado de Javier.
-No, tú no. No pelearé contra una chica. ¡LUIS, SI TÚ, OVALLES, NO TE HAGAS EL TONTO! Tú pelearás contra mí, los de tu grado se te unirán y los de mi grado a mí ¿Okey?-
-Pero, pero ¡JAVIER YO NO QUIERO PROBLEMAS!- dijo Luis claramente alarmado.
-Cállate, eres el único en el que confío de 5to año- dijo Javier mostrando sinceridad en cada palabra que decía.
-Okey, está bien, pero si me suspenden, será tu culpa- dijo Luis señalando a Javier mientras él sonreía
-Bueno chicos, vayan preparando su arsenal, llenen las bombas de agua, llénense de coraje y nos veremos en el segundo receso, buena suerte, a todos. Esta será una de las cosas más épicas que han pasado en este colegio- dijo Javier chocando las manos con algunos chicos que estaban a su alrededor.
-Adiós, nos vemos bro- dijo Daniel abrazando a Javier.
-Ya, ya, mucho amor. Chao- dijo Javier separándose del otro muchacho.
Ya faltaban quince minutos para el segundo receso, los chicos de 4to y 5to año estaban cada vez más ansiosos: gritaban, murmullaban entre sí, etc.
A diferencia de todos ellos, Javier estaba muy calmado para el gusto de muchos, él sería quien iniciará la gran guerra de bombas de agua también probablemente sería uno de los más afectados, junto con Luis.
-Bueno, estudiantes, ha terminado la clase, quedan solamente quince minutos para salir al receso, supongo que se quedarán acá en silencio hasta escuchar el timbre- dijo el profesor Navas.
-¡NO!- dijeron todos al unísono. El profesor los miró con confusión.
-No me interesa, todos ustedes permanecerán aquí hasta que suene el timbre- dijo el profesor Navas muy seguro de lo que decía.
-Profesor, tengo una pregunta ¿Es váyanse o vayánse?- dijo Daniel muy sonriente.
-Váyanse- seguido de esto, todo el mundo salió disparado del salón hacia el patio, dejando al profesor con una cara de confusión.
5to año casualmente salió diez minutos antes, así que los de 4to año no esperaron mucho tiempo.
-¡LUIS! ¡LUIS!- gritó Javier muy emocionado.
-H…Hey- dijo Luis algo nervioso
-Okey, empecemos, empezaremos gritoneándonos para darle razón a nuestra guerra de bombas de agua- dijo Javier explicándole a Luis.
-Bueno, ten en cuenta que no diré groserías, si decimos muchas groserías, puede que nos suspendan antes de empezar la broma- Luis parecía muy preocupado.
-Comenzaré yo… ¡NO SEAS IDIOTA! ¡¿QUÉ NO TE DAS CUENTA?!- gritó Javier
-¡SÍ, PERO NO SEAS ESTÚPIDO! ¡Y TÚ NO TIENES DERECHO A GRITARME DE ESA MANERA!- gritó Luis muy seguro de lo que decía. Ese grito fue acompañado con un pequeño empujón.
Lo que esos chicos no pudieron divisar, fue que María José se acercaba con cara de preocupación.
-Chicos por favor ¡No peleen!- dijo María José separando a los dos muchachos.
-¡QUÍTATE DE EN MEDIO MARÍA JOSÉ!- gritó Javier empujando a la muchacha, lo que él no sabía, era que María José no sabía esa parte del plan.
Todo el mundo los miraba sorprendidos, por lo visto ésta se convertiría en una verdadera guerra, ya que Julián Bunetta, como buen fiel enamorado, se acercó a defender a su chica.
-¿¡QUÉ TE PASA CHAMO!? ¿¡NO VES QUE ES UNA CHICA!?- dijo Julián empujando a Javier.
Todo el mundo se amontonó alrededor de ellos. Pensaron que era tal vez la señal para empezar la guerra de bombas de agua, así que Daniel, desconociendo la situación, fue el primero que lanzó una bomba de agua.
Todos estaban impactados, ya que esa bomba de agua, en este momento, realmente una bomba de agua, no era esperada.
Y así comenzó la situación, una bomba de agua impactó en la espalda de Javier, él como respuesta lanzaba muchas bombas de agua a todos lados.
Él pensaba que sólo era un juego, pero la situación en la que estaba era real. Realmente era una pelea de bombas de agua, no una por diversión, sino una por venganza contra Javier, quien había empujado, hace unos minutos, a María José.
Javier disfrutaba del momento, orgulloso de su creación, hasta que alguien lo agarró por la espalda e intentó tumbarlo.
-¿QUÉ TE PASA ESTÚPIDO? ¿POR QUÉ ME TUMBAS?- gritó Javier claramente confundido.
-¡PARA QUE NO SE TE OLVIDE QUE A UNA MUJER SE RESPETA!- dijo Julián claramente molesto.
-Pero esto no es por…- Javier no pudo ni terminar la frase, ya que el otro muchacho ya estaba encima de él, golpeándolo.
Todos los miraban anonadados, pero aun así seguían con su guerra de bombas de agua.
La pelea se salió un poco de control, ya que un par de veces dos muchachos intentaron separarlos, pero eso fue en vano.
Al cabo de un par de minutos llegó la subdirectora, Isabel Guédez.
-¡USTEDES DOS, SEPÁRENSE!- gritó descontroladamente.
La subdirectora no pudo decir alguna otra palabra, ya que le dieron un gran golpe en la cara dejándola en el suelo con un ojo morado.
Ese golpe en la cara de la subdirectora para muchos chicos fue maravilloso, ya que la odiaban, y mucho.
Mientras estos chicos seguían peleando, los demás seguían con su guerra de bombas de agua. ¡Por fin! Ya había sonado el timbre de salida al receso, y así muchos podrían admirar su gran broma.
Chicos y chicas de 1ero, 2do y 3er año se amontonaron alrededor de la cancha, lugar donde ocurría la gran pelea junto a la guerra de bombas de agua. Probablemente este habría sido el recreo más entretenido que hayan tenido durante todo el año.
Los de 3er año aprovecharon la situación para hacer su propia broma también: lanzar fuegos artificiales. Y así empezó uno de los recesos más entretenidos, pero más caóticos de todos los tiempos. Los chicos de 3er año lanzaban fuegos artificiales al azar, los de 4to y 5to peleándose entre ellos con bombas de agua y bueno, Julián y Javier cayéndose a golpes.
Al cabo de unos cinco minutos, ya estaba la mitad de los estudiantes metidos en esa gran revuelta.
Chicos de 3er año, siendo minoría, incitaban a los chicos de grados menores a unírseles. Solamente se les unieron los de 2do año, ya que los de 1ero, no tenían mucha experiencia en este tipo de bromas. Ellos sólo eran espectadores de aquel gran caos.
Diez minutos, diez minutos de ese gran alboroto, los de 4to y 5to año sentían que habían hecho la mejor broma de ese colegio; los chicos de 3er año improvisaron un poco junto con los de 2do, ya que su arsenal de fuegos artificiales, había acabado. Tuvieron una idea: bombas de humo.
Jorge Benavides junto a Víctor Canelón, o mejor conocidos: el dúo de la muerte, hicieron la bomba de humo más grande que probablemente haya existido, era de forma cilíndrica. Aquella bomba medía alrededor de cincuenta centímetros de largo y como quince centímetros de diámetro.
¡Era inmensa! Ambos muchachos, con mucha cautela, cargaron increíble artefacto hasta llegar a la mitad de la cancha, donde decidieron encenderla.
-¡CUIDADO UN FUEGO ARTIFICIAL!- gritó Daniel asustado debido al tamaño de aquel invento.
-No sean miedosos, solamente es un…- Víctor no pudo ni terminar la frase, ya que la bomba estaba empezando a emanar humo, un humo gris y espeso, que hizo que por un momento cesara la gran guerra de bombas de agua.
Todos tosían e intentaban taparse la boca con su ropa, o simplemente se alejaban lo más rápido posible para no sentir el desagradable olor de la bomba.
-¡TODOS PAREN! ¡YA!- gritó con desespero el director, Miguel Jáuregui, lamentable fue en vano ya que todos estaban muy concentrados en intentar seguir la guerra de bombas de agua junto con escapar del humo.
-¡TODOS SERÁN SUSPENDIDOS!- gritó la coordinadora Karla de Gouveia, pero a diferencia del director, ella lo dijo por micrófono... Nada, todos seguían en lo suyo.
Mientras todo esto ocurría, los chicos y chicas de 1er año seguían como espectadores.
-Esto está muy bueno, no nos deberían meter a clase para seguir viendo esta hazaña- dijo Alexa Figueroa, un chico de 1er año que estaba como espectador.
-También pienso eso Lex. Debemos hacer algo también, no nos podemos quedar como unos tontos solamente mirando. Yo digo que hagamos algo leve- dijo Michelle Castillo, amiga de Alexa, o como ella le decía “Lex”.
-¡Por lo menos tranquemos los salones, para que podamos quedarnos a presenciar esto!- dijo Alexa muy emocionada.
-¡Está bien! Digámosles a los demás. Voy a gritarlo, así que tápate los oídos- Michelle sabía muy bien lo que decía, ya que seguido de esto, dio un grito ensordecedor -¡TODO MUNDO TRANQUE LA PUERTA DE SUS SALONES! ¡ASÍ NO ENTRAREMOS A CLASES!-
-¿Cómo haremos eso?- dijo Abel Sheeran, un chico pelirrojo que estudiaba en la misma sección que ambas muchachas.
-¿Cómo lo haremos Lex?- le preguntó Michelle casi que en un susurro.
-Primero cierren las puertas con llave, y luego métanle a la cerradura, no lo sé, algo que la tranque por completo- Le explicó Alexa a Michelle.
-Algo así como… ¿Limpiapipas?- preguntó Michelle algo dudosa.
-Eso sería perfecto, también podrían meterles pequeños trocitos de papel, así nunca la abrirán- dijo Alexa orgullosa de su idea.
-¡ESCUCHEN TODOS! ¡CIERREN LA PUERTA DE SUS SALONES CON LLAVE Y LUEGO MÉTANLE LIMPIAPIPAS Y TROCITOS DE PAPEL A LA CERRADURA!- gritó Michelle asegurándose de que no se le olvidara algo.
Seguido de esto, todos los chicos y chicas de 1er año cerraban las puertas de sus respectivos salones.
Lamentablemente, sólo un par de chicos tenían limpiapipas. Menos mal que estos chicos eran bastante amables, así que cedieron a entregar sus útiles.
-¿ALGUIEN ME PODRÍA PRESTAR ALGO DE LIMPIAPIPAS? POR FAVOR- gritó Eduardo Sheeran, otro pelirrojo, hermano de Abel.
-Aquí tienes idiota- dijo un chico, Alejandro Cabello, pero no se lo dio en la mano, sino que se lo pegó en su hermosa cabellera.
-Estúpido- dijo para sus adentros Eduardo, quien por suerte, no tuvo que hacer mucho esfuerzo para quitarse el limpiapipas de su cabello.
-¡ALGUIEN QUE ME PASE UN POCO DE LIMPIAPIPAS POR FAVOR!- gritó Juan Hernández, que junto a Patricia Estrabao, trancaban la puerta de su salón.
-¡Ahí va!- dijo Eduardo corriendo entre la multitud.
Cuando llegó a él, le entregó el limpiapipas e intentaban empujar aquel borrador pero de consistencia como el de la plastilina.
-Listo ¡Lo hicimos!- dijo Juan chocando los cinco a Eduardo.
-¡Está perfecto! Sólo pongámosle un poco de papel a la cerradura- dijo Patricia abrazando a los dos muchachos. No tardaron ni dos minutos cuando ya la cerradura estaba llena de papel.
A fin y al cabo ¡Todos los grados mayores estaban metidos en un problemón!
“¡DEJEN LO QUE ESTÁN HACIENDO!” “¿QUÉ DIABLOS LES PASÓ HOY?” entre otras cosas era lo que se escuchaba de la boca de los profesores y directivos de la institución.
En ese receso, para los profesores, tardó mucho en sonar, pero para los estudiantes, el tiempo fue muy corto. Hasta que por fin sonó, gritos y pitas se escucharon de los estudiantes al escuchar el timbre, pero eso no los detuvo. Siguieron haciendo lo que estaban haciendo.
Los profesores, ya desesperados, tuvieron que recurrir a una decisión muy drástica: llamar a la policía. Al cabo de unos cinco minutos llegaron tres patrullas, de cada una de ellas salieron cinco oficiales.
Los estudiantes, ya acobardados por la presencia de aquellos rectores, decidieron dejar lo que estaban haciendo. Los oficiales no tuvieron que usar arma alguna contra los estudiantes, ya que ellos mismos se detuvieron.
-Todos los estudiantes, se dirigen ¡YA! Al auditorio- dijo por el micrófono el director, Miguel Jáuregui, con algo de molestia en su voz.
Cuando ya todos los estudiantes estaban reunidos en el auditorio, el director empezó a decirles un sermón.
-Chicos de 1er año, ustedes sólo se llevarán esta advertencia: nunca hagan algo parecido o lo lamentarán. Los estudiantes de 2do y 3er año se ganaron, sin excepción, tres días de suspensión y una baja de un punto neto en su calificación final. Y los estudiantes de 4to y 5to año están suspendidos toda esta semana y les quitaremos dos puntos netos de su calificación final ¡Vaya decepción!- dijo el director, estaba molesto, pero no como antes.
-Y en cuanto a ustedes- dijo refiriéndose a Javier y a Julián –como no sabemos quién fue el que golpeó a la subdirectora ¡AMBOS SERÁN EXPULSADOS!- dijo el director, él no dudó de ninguna palabra de lo que había dicho.
-Maldita sea, por tu culpa- dijo Javier para sus adentros mirando a Julián quien lo miraba con una cara de que se iba a levantar en cualquier momento de esa silla e iba a terminar lo que no hizo en la pelea.
-Estúpido, estúpido, estúpido ¡Cómo te odio!- repetía Julián mientras miraba a Javier.
Cuando la sesión terminó, todos los estudiantes salieron y se dirigieron a sus salones entrando a sus respectivas clases. Menos los de primer año, ya que habían trancado la puerta de sus salones, así que se fueron antes a sus casas.
Los siguientes días fueron muy solitarios, ya que casi todos en el área estaban suspendidos, menos los de primer año, quienes recibían clases en los salones de segundo año, ya que aún no lograban abrir la puerta de sus salones.
Años y años pasaban y esa broma aún seguía dando para hablar. Muchos intentaron igualarla, pero fueron detenidos al acto o simplemente algo les salía mal.
Los iniciadores de aquella broma, fueron a parar un par de horas a la comisaría, por daño a la institución, pero nada muy grave, sólo un par de multas y ya.
Javier se había vuelto como “La leyenda” de ese colegio. La historia de esa broma pasaba de generación en generación, hasta que años después, esa historia llegó a los hijos de Javier…
-¡Papi! ¡Papi!- corrió Sofía, la hija menor de Javier, abrazándole las piernas, la pequeña apenas estaba en preescolar.
-Hola papá- dijo Camila, la mayor de sus hijas.
-Hola chicas ¿Cómo les fue hoy?- preguntó un ya envejecido Javier.
-Bien, hoy aprendí las vocales, son estas E, I, O, U, A- dijo Sofía toda emocionada, Javier sólo soltó una carcajada al ver la emoción de su pequeña hija.
-Y a ti ¿Cómo te fue?- dijo refiriéndose a Camila.
-Normal- Camila se limitó a responder.
-¿Y qué aprendiste hoy?- Javier preguntó confundido
-La historia que nunca me habías contado de cómo diablos te expulsaron de este colegio- dijo Camila un poco molesta.
-¡Hey! No uses esas palabras frente a Sofía- dijo Javier claramente molesto.
-Y qué ¿No me vas a contar?- preguntó Camila levantando una ceja.
-Esta historia solamente se la he contado a tu hermana mayor, Jessica, pero te la contaré luego- dijo Javier alborotando el cabello de su hija mayor y tomando en brazos a la menor.
-¿Por qué?- preguntó Camila con confusión.
-Porque…- Javier no pudo terminar la frase, ya que Sofía le había dicho algo.
-¡Dale papi! ¡Yo también quiero escuchar la historia!- dijo la ansiosa pequeña en brazos de su padre.
-Okey, se las contaré, pero lleguemos primero al carro- dijo Javier indicando el camino. Mientras caminaban hacia el auto, Camila iba bombardeándolo con preguntas.
-¿Por qué nunca me contaste la historia?- preguntó Camila con algo de molestia en su voz.
-Porque creía que estabas muy pequeña y no quería que tuvieras un mal ejemplo- dijo Javier sonriéndole.
-¡Pero ya estoy grande! Bueno no, pero puedo comprender las cosas, sé lo que está bien y lo que está mal- explicó Camila.
-Apenas estás en primer año, además… ¡Miren! ¡Allá está el carro!- les dijo Javier, intentando evadir otra pregunta de Camila, funcionó. Sofía se zafó de los brazos de su padre y fue corriendo hacia el automóvil.
-Listo, llegamos, ahora ¡La historia!- dijo Camila con un brillo en sus ojos.
Javier le sonrió a su hija, a ver su cara de emoción y prosiguió a contarle la historia -Todo comenzó como un juego…-
Escrito por Freda Isabella y Verónica Tolosa