Hey little boy... Are you lost?
*El peliblanco se paseaba distraídamente por las calles de Revielle. Un poco de descanso y hasta incluso la renovación de aire le sentaba bien. Últimamente su búsqueda de aquel par de niños lo dejaba algo molesto, mas aun con la incompetencia de sus subordinados. El no poder encontrar a aquel niño que estaría destinado a ser el próximo Glen, en conjunto del compañero de ojos rojos le había hecho reconsiderar todos los planes del clan Baskerville. No quería sentir el peso sobre sus hombros, pero realmente comenzaba a molestarle su mala suerte. Su mandato aun no terminaba, pero sabia bien que debía comenzar a mover hilos. Suspiro cubriéndose la boca con su vendada mano, mientras se perdía en los laberintos internos de la ciudad. Demasiado aburrido, pensó mientras se detenía en una tienda de baratijas. Miro hacia atrás y pudo ver a sus dos hombres encapuchados con las tan desapercibidas capas del clan, siguiéndole como siempre, cumpliendo su trabajo. Les hizo señas, indicándoles que entraría y dicho y hecho, se deshizo de ellos por el momento. La tienda estaba atestada de aparatejos y hasta incluso objetos de ocultismo. Algo aburrido para alguien que solía tomar toda esa especie de cosas a tono de broma. Se acerco en el escritorio que supuestamente era la mesa de atención y toco el pequeño timbre mientras apoyaba su cabeza sobre ambas manos y observaba hacia la calle del lado contrario.* -Huh, debería buscar algo mas para matar el aburrimiento, a parte de esta tienda… - se dijo a si mismo mientras aun esperaba a que le atendiesen. -Vaya, vaya ¿Pero que tenemos aquí…? – canturreo para si mismo mientras seguía observando la calle, haciendo ademanes con sus manos vendadas . *Aquel muchacho destacaba en todo el callejón, o al menos para el. Sus ropas rotas y los signos de violencia sobre todo su cuerpo, hacían mas evidente la razón de su curiosidad. Golpeo su mentón con su índice mientras se incorporaba del lugar, al tiempo en que el dueño de la tienda aparecía detrás de la puerta. Levanto una mano y salió por la puerta de atrás, caminando con la vista fija en aquella persona. Sus dos subordinados se le unieron, caminando detrás suyo mientras este cruzaba la calle. Se detuvo a un par de pasos del chico y se agacho frente a el, sonriendo como si de un fascinante descubrimiento se tratase.*
-Hola muchacho…. ¿Estas perdido? – Inquirió desde su lugar, aun observándole detenidamente.












