Destinados a ser. {Wigetta Drabble}
Samuel se encontraba deambulando por su grande casa de dos plantas, la cual parecía demasiado grande y vacía para él. Había terminado de grabar unas partidas para su canal cuando se encontró de nuevo con ese vacío que lo acompañaba desde hace ya un tiempo.
Fijó su vista en una de las grandes ventanas con vista a las montañas mientras se sentaba en el sofá. Recuerdos llegaron a su mente, recuerdos en los que Willy siempre ocupaba un lugar. Él siempre estaba en sus pensamientos, dia y noche, aunque intentara con todas sus fuerzas que se desvanezca.
Recordó ese día, hace 3 años, en el cual visitó con su compañero la nueva casa en las montañas que compartirían por un largo tiempo. Recordó el largo viaje en coche que realizaron previamente, cansador pero ameno y divertido, como todo a su lado siempre era. Recordó la foto que se tomaron para luego subir a las redes, y recordó tomarlo por la cintura y abrazarlo mientras observaban las vistas que su nuevo balcón ofrecía, mientras pensaba en todos los recuerdos que crearían allí, y todo lo bueno que les esperaba por vivir juntos, y lo afortunado que era por tenerlo a su lado. Recordó cuando se fueron a Los Ángeles, luego de ser Samuel la única persona que aceptó acompañarlo, dejando todo atrás y cruzando un océano para vivir hermosos momentos juntos, y sin duda, fue la mejor locura que realizó jamás en su vida.
Pero claro, eran solo recuerdos. Recuerdos hermosos, pero dolorosos, porque sabía que nada iba a volver a ser lo mismo probablemente nunca. Y la realidad pega como un balde de agua fría.
Se recostó mirando el techo cuando ese nudo en la garganta se hacía presente una vez más. Hacía ya un tiempo que Samuel sentía ese vacío dentro, esa soledad que lo acompañaba. Si, se sentía solo. Él sabía que era una persona muy querida, que tenía a sus amigos y familia, pero eso no era suficiente. Esa persona con la cual compartía todo lo bueno y lo malo, la vida diaria, los viajes y los mejores momentos, a quien siempre siguió a todas partes y a quien apoyó sin importar las circunstancias, ya no estaba para él como solía hacerlo. Esa persona a quien amaba con locura y por la cual se desvivía, ya no estaba en la habitación de al lado, ya no la encontraba al despertar, ya no estaba para darle las buenas noches o para compartir las comidas, ya no estaba ahí para compartir la vida diaria, sus tonterías y bobeos. Y joder, lo extrañaba demasiado. Le faltaba su complemento.
Su compañero tenía a alguien más con quien hacer todo eso, a alguien más que lo siga a todos lados y a alguien más a quien veía cada mañana cuando se despertaba y cada noche antes de irse a dormir. Tenía a alguien más que lo complementara.
Y estaba muy feliz por él, claro que lo estaba. No sería egoísta. Siempre le importó más su felicidad que la suya, y daría todo lo que tiene y más solo por verlo sonreír, aunque esa sonrisa no se la dirija a él, y aunque sus ojitos chinos de los cuales estuvo enamorado desde que los vio por primera vez no lo miren con el mismo amor.
“Si tu eres feliz, yo soy feliz Willy. Mi felicidad está en la tuya” siempre afirmó, y eso no cambiaría jamás.
Pero la verdad es que la realidad le dolía aunque tratara de ocultarlo y aunque pareciera el más feliz, y esa sensación que lo acompañaba hace un largo tiempo de que le faltaba algo no era buena, y sabía que no podía hacer nada al respecto, sabía cómo eran las cosas y que lo mejor que podía hacer era aceptarlo.
Sabía que el amor que sentía por él desde hace años era más fuerte que nada, y aunque quisiera no podría dejar ese sentimiento de lado, al menos no por ahora.
Recordó el último tiempo viviendo en su compañía, recordó cuando le contó que tenía novia y que se iría con ella por un tiempo y luego se mudarían juntos, recordó la felicidad que vio en sus ojos y la emoción por el viaje que emprendería. Recordó la despedida y la última vez que lo vio cruzar la puerta de la casa que solían compartir, mientras que su corazón se partía en mil y las lágrimas que había estado conteniendo caían desenfrenadamente por su rostro. Recordó salir de esa casa que albergaba miles de hermosos recuerdos y cerrar la puerta por última vez, dejando otra etapa atrás.
Pero al fin y al cabo, la sonrisa y felicidad de Willy eran lo único que necesitaba para arreglar su corazón, aunque no fuera él quien las causara.
Salió al balcón mientras disfrutaba las vistas de las montañas de su nueva casa, mientras pensaba lo feliz que fue siempre a su lado y lo agradecido que estaba de haber compartido los mejores momentos de su vida junto a él.
“Tal vez, simplemente no éramos destinados a ser, chiqui”.
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• Espero que sea de su agrado, es la primera y supongo que última vez que escribo algo. Es solo ficción, o al menos algo que existe en mi mente, pero me salió del alma y necesitaba escribirlo🖤
es muy triste perdón












