Mi última carta - Drabble Wigetta
“You will cry because of me. I want you to cry.” -Another Oh Hae Young
Escuché golpes en la puerta, estabas molesto y a pesar de ello me rogabas te permitiera pasar, tu fuiste quien se equivocó, seguramente querías decirme mil excusas para comprendiera el porqué lo hiciste. Tus errores solo estaban dejando huecos en mi, solías llenarlos con regalos, salidas a cenar, e incluso noches solo para mi. Que iluso era al creer cada una de esas veces que decías “Lo hago por ti”, cuando siempre has sido solo tu.
“Tan solo déjame explicarme”, continuabas. Quizá incluso al leer esto no comprendas lo mucho que quería abrir esa puerta, porque se que con ello dejaría que me envolvieras una vez más en tus mentiras y volvería a tomar tu camino de engaños, que bien me parecía tomar con tal de seguir a tu lado. Me congele por un momento de imaginar lo que pasaría si por fin tenía el valor de no abrir esa puerta, afronte la situación, cayendo en cuenta de que esta vez podía ser real, de que esta vez bien podía quedarme solo.
“¿Por qué?”, te cuestione aún pegado a la puerta, escondí mis sollozos y trate de escucharte con atención, la razón de mi cuestionamiento no era sino agotarme de tus respuestas, hartarme de tus mentiras de una vez.
“No sé cuando me di cuenta, quizá tan solo lo sé… y por eso te lo dije”, tus palabras solo conseguían molestarme, luego de cinco años de relación tu explicación me parecía una burla. No tenías razones justificadas, y eso era lo que más me destrozaba, porque tu amor por mí se había acabado por completo. Frente a mí surgía el miedo más grande de un par de amantes, cuando ya el amor encuentra un final. Tardaste en darte cuenta de ello, por lo que continuaste arrastrándome hasta este momento, y yo… yo te seguí con los ojos vendados.
Abrí la puerta de la habitación, me encontraba resignado, no había nada que yo pudiera hacer. Entraste cabizbajo y te sentaste junto a mí, permanecimos así por unos minutos que bien pudieron parecer horas. Envueltos en el silencio más horrendo que pudiese existir, navegamos en ese vacío que antes se llenaba de palabras, caricias, besos y amor.
Ya éramos extraños. Tu presencia no se sentía igual, se que para ti era lo mismo, y el impulso de tomar tu mano luego de pelear ya no se apoderaba de mí, esta vez no quería ser quien se rindiera. Entre recuerdos y la nostalgia me di cuenta de lo mal que estábamos desde hace semanas… meses, probablemente comenzamos desde la primera vez que te perdone. Prometí que haría todo lo posible por hacerte feliz a mi lado, prometí que recuperaríamos nuestro camino, vaya, que nos amariamos con la misma locura de hace años. Sin embargo, la verdad es que habíamos estado muy mal, tanto que mis intentos terminaban siendo en vano y mi principal error fue aferrarme de forma tonta, cuando yo bien sabía lo débil que era tu amor por mi y lo mucho que ese amor se desmoronó a mis ojos.
Se había acabado, para mi era un final, por primera vez no me aferraba, mis amigos estarían orgullosos pensé. La vida de ambos cambió radicalmente de un momento a otro, ya era momento de volver a ser nosotros mismos. Me levanté de allí, salí de la habitación sin voltear a verte y cerré la puerta lentamente.
Un pequeño drabble que me llegó a la mente con esa frase, este es el primer ejemplo de a lo que me refería con aquel post de tumblr. Un escrito sin mucha historia, sin muchas explicaciones, esta vez solo una despedida.