Happy birthday to you...
Happy birthday to you...
Happy birthday Dear King~
H-happy birthday to you... (And I hope you die soon)
@resonancia-magnetica
seen from United States

seen from Malaysia
seen from Canada
seen from United States
seen from Bangladesh
seen from Mexico
seen from Japan
seen from Belgium

seen from United States
seen from China
seen from Indonesia

seen from Hungary
seen from Malaysia

seen from Türkiye
seen from Canada
seen from United States
seen from United States

seen from Canada
seen from Türkiye
seen from China
Happy birthday to you...
Happy birthday to you...
Happy birthday Dear King~
H-happy birthday to you... (And I hope you die soon)
@resonancia-magnetica
@resonancia-magnetica
--Rey, ¿has pensado... en lo mucho que podríamos ahorrar en gas en invierno con tu poder?
--Al menos ya sé que en caso de no volver a casa, Kusanagi-san alimentará al rey como es debido.
No, no habla de su rey como si fuera un perro.
Para nada.
Allure me.
@resonancia-magnetica
Desde la primera ocasión en que se encontrara con Mikoto había sentido la más profunda admiración por aquel chico pelirrojo. No había mediado las consecuencias y simplemente se había dedicado a seguirlo.
Peligro si, pero más que ello desprendía un aura atrayente.
Mikoto Suoh, tenía el aire de un rey, un brillo peculiar que no se veía todos los días. Y él, torpemente, se había dejado llevar por él, aún sin el consentimiento ajeno.
Ahora, el pequeño detalle estaba en saber por qué esa admiración ya no se sentía como siempre. Por qué su corazón se aceleraba y sus ojos brillaban más de la cuenta cada ocasión que lo veía. En algún punto, sin notarlo, algo había cambiado.
Y necesitaba saber de qué se trataba.
Por lo que aprovechando la soledad de la que pocas ocasiones gozaban, pero sobre todo la ausencia de Kusanagi-san dio el paso más peligroso en su vida. Haciendo la petición más absurda que se le cruzara en esa cabeza suya.
--Rey... Me da algo de penar pero ¿Puedo pedirle un favor? --Medir el terreno era importante.
@resonancia-magnetica
--Rey, deje de molestar a los niños.
--¿Ven cómo no era tan complicado llevarse bien, niños?
Maybe this time.
--resonancia-magnetica
Un sueño.
Quizás eso era todo, sólo un sueño. Pero no importaba, era feliz.
Cada vez que abría los ojos era la misma imagen, una tarde soleada, la habitación teñida de un bello naranja. La cama era cómoda, nada que ver con aquel sillón de Homra donde pasara tantas tardes echando la siesta. Curiosamente, no lo extrañaba.
Se giró en la cama, para encontrarse sólo, estirándose con pereza hasta mientras escuchaba aquellos pasos tan conocidos en la escalera.
—Está cálido… —susurró con una sonrisa—. Siempre está cálido aquí.
–Ah… –Se levanto reacomodandose en el sofá –Kusanagi se ha ido a su departamento. Estamos solos –mostró una discreta sonrisa ladina, era de triunfo.
Sentado normalmente, echo su cabeza hacía atrás mientras encendía un cigarrillo.
–No se por qué le temes a Kusanagi. Él jamas te echaría, a menos que destruyas su bar.
—No le temo… no mucho —aclaró pronto mientras se ponía de pie para ir a preparar la cena del Rey de Homra, algo sencillo y rápido.
Quizás que sobrara para el desayuno del día siguiente.
—Ah… pero es por respeto a nuestro querido casero ¿no lo cree así, rey? —Preguntó con una sonrisa aunque seguramente resultaba imposible de convencer al otro—. Bueno, iré a ver que puedo hacerte para cenar, no despiertes a Anna, por favor.