cuando noche venía perfecta, más que eso, era todo lo que había soñado y no creía que le entrara mayor felicidad en el pecho, globo se pincha y se ve recapitulando cada momento de la celebración cual clips de película, frío metal que rodea muñecas en su espalda, caminando sin presentar mucha resistencia en dirección a patrulla. es que no lo entiende del todo, no cae. está ebrio, fumó también, pero aparte situación es tan irreal y la creía tan lejana que por un momento hasta se cuestiona el estar soñando. andre está consigo y aunque le leyeron cargos en voz alta, es él mismo quien intuye el porqué de presencia policial en la puerta de la discoteca cuando ve al otro, sin haber prestado atención a todo lo que le han dicho ya. no quiere voltear, no quiere ver decepcionados rostros de invitados que probablemente se estén llevando a casa el mismo amargor que él, lo cual lo hace sentir hasta culpable cuando lo que buscó toda la velada fue que hasta quienes no lo conocían pero habían escogido asistir, se la pasaran bien. lo suben al auto, torso desnudo, brutalidad empleada por oficiales que ya conoce y a la que nunca terminará de adaptarse. le cierran la puerta y se la traban, ¿cómo piensan que puede escapar? si cuando forcejea con esposas lo único que siente es raspor en piel, tampoco tiene tanta fuerza como para romper ventanilla, nada. se siente agotado, cabizbajo sobre la butaca, de vez en cuando mirando de reojo a compañero para ver si dice algo, si hace algo, porque a él no le sale nada. / @andrekemner








