Me volveré loca, todas las noches; todas sin parar de pensar en ti y en tu hermosa sonrisa descarada, todas sin poder dormir por tu culpa, sin tenerte para abrazarte y proclamarme tu territorio.
Mátame, mejor, rápido y sin dudar cada golpe bala o palabra puñalada, no le temas al decir de la humanidad ni al rencor de la culpa que no dudará en preguntarte de cuándo en cuándo si lo que yo soy es una flor o un huracán. Mátame, fácil, ensúciate las manos y disfruta cada sollozo, cada ruego, satisface tu orgullo con mis palabras a tope de ira con un poco de necesidad mientras me revuelco en el amor que te tengo aún sabiendo que quieres a alguien más.