Y mira que esta noche, no es por ti que estoy despierto...
-Morat
seen from United States
seen from Netherlands

seen from United States
seen from United States
seen from Italy

seen from United States
seen from China
seen from Sweden
seen from Russia

seen from United Kingdom

seen from United Kingdom

seen from United Kingdom
seen from China

seen from United Kingdom

seen from United Kingdom

seen from United Kingdom

seen from Ireland
seen from United States

seen from United States

seen from United Kingdom
Y mira que esta noche, no es por ti que estoy despierto...
-Morat
Después de ti...sigo estando yo
He estado ordenando todos los desastres de los últimos años, y vas en mi cabeza, y no por desastre, que también, sino por importancia. Porque no voy a hacerme la valiente y decir que no fuiste importante para mi, ni voy a venderte el cuento de que ya nunca te recuerdo, aún a día de hoy sigo pensando, a veces, y solo a veces, en qué hubiese pasado si no nos hubiésemos tirado la toalla a la cabeza. Quizá por curiosidad de saber si realmente dos corazones rotos pueden terminar formando uno solo sin cortarse con los pedazos, quizá solo lo pienso para darme cuenta que no importa cuantas veces lo hubiésemos intentado; Que le debíamos facturas al olvido, y terminaría cobrándonos los intereses. Porque la gente como tú, y como yo, está destinada a las despedidas, aunque se sigan pensado luego. Y claro que te pensé, y no te imaginas cuanto, ni si quiera te imaginas cómo, porqué llegué a odiarte como nunca quise a nadie, por lo mucho que te quería y la rabia que me daba no estar contigo. Te cogí asco, no podía ni si quiera escuchar tu nombre, borré todas las canciones que fueron nuestras, rompí todas nuestras fotos, todos tus recuerdos, menos el de mi cabeza. Me esforcé tanto en olvidarte que terminé recordándote el doble. Por eso ahora no mentirte diciendo aquello de « tampoco fue para tanto» Lo fuiste, fuiste para tanto, pero no eras para mi. Y es más sencillo de lo que parece, simplemente hay piezas que no, piezas que son preciosas, pero que no encajan en un mismo puzle, que tienes que forzarlas para que queden bien juntas, y al final uno de los bordes se termina rompiendo para poder ser dos piezas que encajan a la perfección. Y yo me rompí, me rompí para poder estar a tu lado sin hacernos daño, dejé de ser yo para poder ser nosotros, y ese fue el primer error. El segundo fue no ver cómo tú también te estabas rompiendo, y no por ser dos, sino por no saber cómo explicar que querías ser uno, no te culpo por dejar de sentir, te culpo por cobarde, porque intentaste tantas veces no hacerme daño con palabras que terminaste destrozándome con hechos, con lo fácil que era recordarme que los sentimientos simplemente terminan. Ojala la próxima vez que te quedes sin ganas no hagas que la otra parte del puzle se sienta una mierda y que no entienda nada, dile, simplemente que es preciosa, pero que no es la pieza que quieres como complemento. Muchísimo más sencillo que la indiferencia, ¿verdad? Y créeme que duele mucho menos. Porque una despedida se termina olvidando aunque deje cicatriz, pero la inseguridad es una herida abierta, y créeme que de lo único que estaba segura en los últimos meses era de que te estaba echando de menos y aún estabas a mi lado. Y nada puede doler más que eso. El segundo error, fue intentar ser feliz contigo cuando antes de tí ya no lo era, y mucho menos después. Con el tiempo aprendí que la felicidad complementa, pero no puedes depender de otra para ser feliz, porque te quedarás sin nada cuando se vaya. Te podría escupir reproches en la cara como quise hacerlo cuando no sabía que hacer con todo lo que sentía, pero ya no tiene sentido, tal vez porque te pienso de menos o porque ahora me quiero de más, en cualquier caso, antes de tí; estaba yo. Aunque en más de una ocasión se me olvidó ese pequeño detalle. Y después de tí, sigo yo, con más ganas que nunca de comerme el mundo, porque un mal trago no significa que no tenga ganas de beber el doble. Y si, no te voy a negar que tuve ganas de acabar con todo cuando te fuiste, pero ni te imaginas las armas que me ha dado el tiempo para poder luchar contra tu recuerdo si alguna noche lluviosa apareces, porque al final no es no recordarte, es hacerlo sin que duela. Ese es el primer paso para que sea el último.