EXCLUSIVA: El bar de Yebes cierra sus puertas
Esta semana tenemos una exclusiva de la que seguro nadie se ha enterado. “El Bar” de Yebes cierra sus puertas. La persona que lo gestionaba ha decidido no prorrogar el contrato. ¿Cómo os quedáis?
Esta terrible noticia nos llegaba mientras aburridos haciendo scrolling en los Facebooks de nuestro pueblo, hemos visto el cartel anunciador para buscar nuevos contratantes. A lo cual nos han surgido varias dudas al respecto:
¿Cómo es posible que el único Bar de Yebes pueblo haya podido cerra? Recordemos que el pueblo necesita 3 concejales para ser administrado y un presupuesto en fiestas astronómico para dar demanda a una población tan exigente como esa. Es algo que nos conmociona totalmente. ¿Acaso no cumplía los estándares de calidad de vecinos tan exquisitos? No entendemos como esto puede suceder en un lugar donde hasta hace dos años había una necesidad acuciante de servicios, y la población se quejaba de ser infravalorados y ninguneada por el antiguo grupo municipal. ¿Será posible que ahora también ocurra la mismo? Esto nos suscita más cuestiones a tener en cuenta y que lanzamos al aire… ¿La gente no va a tomarse la infusión o la cerveza en un acto tan arraigado y patrio como es “el alterne”? Eso no es posible, no hay otro puto sitio al que ir sin coger el coche. ¿No hay suficientes concursos de Mus que estimulen la población?, es posible que los vecinos se tomen el café en su casa haciendo competencia desleal al bar? ¿No hay suficiente consanguineidad entre los dueños y los concejales para sacar más cuartos al negocio?
Son dudas tan peliagudas que hasta los expertos se esconden bajo la cama. Así que, como nadie más quiere mancharse las manos, nos toca a nosotros, los inútiles de siempre, resolver este enredo.
Al no tener suficiente información al respecto hemos tirado de hemeroteca… Bueno de hemeroteca no, pero de historial de Facebook y de Instagram sí.
Según nuestras pesquisas, al parecer la mayoría de los servicios que se necesitaron para fiestas iban a costa del bar municipal del pueblo. Solo recordar fenómenos como los de la caldereta popular que no dio para todos en las primeras fiestas que organizó el nuevo consistorio. Las romerías que hacen parada en la plaza o la famosa barra que se puso en Valdeluz para apoyar al negocio local… perdón, al único negocio local del casco urbano del pueblo de Yebes. Porque el resto de locales hosteleros del municipio, los de Valdeluz, deben de ser franquicias, claro.
A pesar de todas estas ayudas, y de las borracheras del concejal de Mal Ambiente que se pillaba por allí… esto no ha sido suficiente para que el bar pueda ser rentable.
¿Qué es lo que pasa en el pueblo? ¿No hay servicio de calidad? ¿El menú no tiene el caché del Zúbar? ¿No hay pedidos a domicilio como en el Tramomti? ¿O no hay terraza tan grande como la del Capri? ¿Los funcionarios del ayuntamiento no se hacen 6 km para ir a tomar el aperitivo a Yebes? Hay que recordar que ese negocio tiene licitación de tienda también. Ya sabeis, un lugar donde comprar el pan, los huevos y todo aquello que se te olvidó después de volver del Mercadona. Un misterio del que ni Iker Jiménez podría dar resolución ninguna.
Hemos salido a la calle para salir de dudas, y nos hemos desplazado en bicicleta hasta Yebes para preguntar a los oriundos donde está el problema del bar. Una señora de avanzada edad que estaba sentada en una silla castellana, espaldas a la pared de su casa, nos lo relata de esta manera:
—¿Qué cierra el bar?… no tenía ni idea… ¿Por qué lo cierran? ¡Tenemos derecho a un bar según la constitución de la segunda república!… Eso seguro que es culpa de los de las urbanizaciones de Valdeluz, que nos quieren quitar todo, zagal. Tienen envidia del pueblo y quieren quitarnos las únicas cosas que tenemos… estoy segura… esto es intolerable, ahora mismo se lo voy a decir a la Paqui, que está ahí en frente… y espera que se lo diga a mi hijo. Que tiene un canal de youtuf sobre política… nos van a oír… nos van a oír.
—¿Pero usted va al bar, señora? ¿Hace uso de él?
—¿Yo? ¡Claro que no!… como voy a ir al bar, no hay más que chusma y borrachos, yo soy una señora de bien.
La vecindad se encuentra en un dilema moral en estos momentos, un negocio es vital para el desarrollo de una población. Pero la prevalencia de mantener un estatus moral alto y de buenas maneras choca con visitar un centro que parece, de entrada, un antro. Un señor que aparca un BMW delante de la plaza, en doble fila y sin importarle una mierda si corta o no el tráfico, nos da su opinión.
—A ver… el bar debe estar ahí siempre, es como un servicio comunitario, no puede faltar. Yo no me paso mucho porque tengo aquí mi casa de veraneo, pero claro, cuando vengo con mis hijos y mis cuñados a las fiestas, es lo único que hay… ¿Dónde van a hacer los chavales el botellón? ¿Dónde me voy a tomar yo el vermú en agosto?… hombre por dios… es que no piensan en la población.
—¿Pero usted no reside aquí no?
—A ver no… pero da igual yo vengo 2 meses.
—¿Pero está empadronado?
—Pues claro que no… ¿Cómo voy a estar empadronado en esta mierda de pueblo si ni hay ambulatorio? Qué cosas tienes… yo vivo en Madrid… ¿Eres un poco tonto verdad?
Sin embargo, no todo cae en saco roto, dado que según el pliego publicado por el ayuntamiento, hay hasta cuatro personas que están interesadas y dispuestas a tirar sus ahorros para hacerse cargo del bar de pueblo. Espero que… o sean amigos del algún concejal para sacarle tajada… o que le recen a San Bartolomé para que les ilumine en este nuevo viacrucis.
Nota: La foto que ilustra este artículo es de una cafetería de Aluche que tiene el honor de llamarse igual que nuestro ilustre municipio. La hemos puesto para que se vea gente tomando algo en un bar. Por que si esperamos a hacer la foto en el bar del pueblo, nos dan las uvas.










