la tarde comenzaba a caer cuando los horarios de las actividades repartidas llegaban a su fin y poco a poco se acercaba el suyo. había despertado no hacía demasiado, la guardia de la noche anterior, para él, no había sido mucho, pero el cansancio de un cuerpo golpeado no era igual. pocos rasguños en el rostro, y el brazo, un leve tirón en la pierna derecha que se iría con el tiempo. observa la cabellera colorada que cae en cascada sobre la espalda ajena. ni lo duda cuando exhala, informando su llegada y se sienta al lado suyo “¿sabes que es mejor que no estés sola?” comenta como si fuese una suave reprimenda al respecto. no puede ver el rostro ajeno aún pero lo busca inclinando la cabeza hacia un costado. @jewcn









