Recuerdo de hace 11 años.
Tomé esa foto en mayo del 2012 y para mí marcó un momento importante en mi vida. En esa marcha dio inicio el movimiento #YoSoy132 y fue la primera mega marcha a la que asistí, me sorprendió demasiado la respuesta de tanta gente (sobre todo jóvenes) ante un conflicto político en el país, venían las elecciones y se veía claro una futura imposición. Durante ese movimiento saqué mis primeras experiencias políticas, entendí que siempre hay que tener postura (aunque cueste trabajo asumirla), también entendí que esa "objetividad" que plantean muchos medios de comunicación no existe, y no existe porque la verdad es política y en un mundo donde existen las clases sociales siempre una clase, sea dominante u oprimida, va a buscar su beneficio, obvio este beneficio no puede ser valorado "objetivamente" pues todo dependerá de a qué clase social dependa uno.
Recuerdo que en esos momentos fue cuando mis discusiones políticas aumentaron con la gente a mi alrededor, también conocí algunas organizaciones y activistas políticos, entonces entendí que no había tanta diferencia entre un godinez, un obrero o una secretaria, pues ambos son trabajadores, e incluso con el paso del tiempo comprendí que un estudiante muchas veces está destinado a ser trabajador y por ende aquellos estudiantes de las escuelas públicas deberían tener una buena relación política con los profes y trabajadores de sus instituciones, pero sé que es difícil pues hay muchos vicios políticos en México, como el pensar la política sólo desde la institucionalidad o cuestiones gubernamentales.
A los 2 meses llegó la imposición de EPN y ya muchos saben que la banda fresa o pequeño burguesa aceptó la imposición sin más, se tragaron los cuentos de que los mexicanos merecemos un presidente como Peña e incluso culpaban a gran parte de la población por su ignorancia... En fin, fue mi primera decepción política, me había enamorado de la revolución en abstracto, pero entendí que para hacer un cambio social no sólo hay que pensarlo desde el romanticismo y que bastan cinco minutos para soñar toda una vida de revoluciones... JM Silva














