La infinita medicina de escribir. No llegué ni a medio año.
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La infinita medicina de escribir. No llegué ni a medio año.
Feliz día de la mujer.
Partamos de muchos principios. Primero, no soy una experta en el tema, ni busco serlo. Posiblemente, estoy escribiendo (y ya desde siempre) con mucha ignorancia. Segundo, yo, personalmente, tengo una profunda y gran admiración por el sexo masculino. No sé si influye que crecí rodeada de tres hombres en su estado más puro y con una relación excesivamente fraternal, o la vida, o quien sabe. Lo digo en un sentido nulo de concupiscencia, y lo digo también ya desde inicio hablando primero de él, que de ella. ¿Por qué?, porque se me hace injusto que las gónadas te definan como persona. Es decir, cada extremo de las nuevas corrientes me da asco. Y empiezo por mi género porque, sinceramente, es a veces al que repudio más. Me da muchísimo asco como muchas nos regodeamos (y sobre todo el día de hoy), con quotes tipo: “¡Feliz día a todas en mi lista de contactos!”, la eterna inundación de imágenes motivacionales en Facebook, wow, una que considero especialmente pretenciosa es la que comparte a Frida Kahlo (y no por Frida Kahlo en sí, si no por el significado tan pendejo que se le ha dado actualmente a su forma tan libre de vivir, precisamente, lejos de pretenciones). Y son precisamente ustedes, mis maravillosas y bellísimas y chulísimas mujeres, las que (a veces, algunas, sin generalizar, carajo) en la fila del baño del antro, a las 3:00 de la puta madrugada, ven pasar a una niña buenísima y escupen: “wey, puto frío y ve la faldita que trae”. Nos aseguro de una manera muy cabrona que si tuviéramos tan solo media carga menos de complejos, seríamos capaces de salir desnudas a la calle. ¡Por eso amo a los pinches hombres!. Cuando acompañaba a mis primos a sus partidos de futbol, el gordo, el flaco, el negro, y el blanco se quitan, antes de empezar a jugar, su pantalón/pants, etcétera, y en corto se ponen el short del uniforme. Les juro, los he visto, que les vale 400 carretillas copeteadas de CHO-RI-ZO hacerlo frente a sus amigos o a veces vatos que ni conocen, es decir, supongo que no corren el riesgo de que uno diga: “ush, seguramente les quiere enseñar a todos sus nalgotas celulíticas. Que de hecho, ni están tan grandes, es por los tachones que usa”. Quiero decir, vamos por ahí gritando: “Ámate a ti misma”, y ok, esto es real. Una vez vi un tweet de una chica que escribía: “Wow amiga, tienes mucha autoestima para lo fea que estás”. ¿QUÉ? ¿AHORA HASTA ESO LES MOLESTA?. Y ojo, ojo ojoojojojojojo, muchísimo ojo, porque de hecho tiempo después vi otro tuit de la misma niña que decía tipo: “no es que me crea la gran cosa, es que lo soy”. Ninguno de los dos está bien. No. No está mal dejar que otros se amen a las cantidades que ellos quieran, carajo. Pero tampoco están bien subirte a escalones de unicel en cualidades que NO posees. Una gran amiga mía, psicóloga (un abrazo grande, Almita) me hablaba del autoestima y del autosabotaje. Es bueno un día, pararte frente a un espejo y decir: “Heeey guapa, me gustan tus cejas”, pero no voy a ir ante la siguiente mujer que vea a decirle “wow, oye ¿ya viste mis cejas? son simplemente FA-BU-LO-SAS y las tuyas no”. Así no funciona. El autestima se traga, se engulle, es de uno. La soberbía, bueno, la soberbía es otra cosa. Entonces, otra cosa que hacemos bastante, guapas, es decir: “Amiga, es tu cuerpo, haz lo que quieras” (para abortar, para tener o no tener hijos), pero ¡hey!, cuidadito y te quieres hacer un piercing, alto si quieres subir una foto desnuda (o semi desnuda), alto si no sabes cocinar, alto si dices groserías, si fumas, si tomas. ¿POR QUÉ? Ojo aquí, tampoco estoy yéndome al extremo y ahí es donde hablo de mi náusea a cierto tipo de personas en general, independiente a su sexo: me encabrona que alguien no sepa cocinar. Se me hace una necesidad vital de un ser humano ser capaz de hacer algo más allá de un cereal. Seas hombre, o mujer. Pero entonces llegas y le dices a una niña “dude, aprende a cocinar”, y en seguida te atacan: “¿PERO QUÉ COÑO DICES MALDITA HETEROPATRIARCA?”. Y nada, luego te topas con que las figuras más famosas de la gastronomía, son hombres (por eso los amo, chiquitos). Y aplica lo mismo para los vicios, el fumar, el beber, el no equilibrar una vida social con metas en la vida, es simplemente pendejo para ambos. Para hombres, para mujeres. Para todos. No tiene nada que ver con un “weyyyy como los hombres se pueden empedar, pues nosotras también podemos”. No, por favor, por favor, por favor no hagamos eso. No adoptemos ese filo de ellos que tanto corta. He aquí un ejemplo. Científicamente, un hombre tiene más desarrolladas las áreas del cerebro destinadas a la ubicación espacial, coordinación, (ejemplo: estacionarse, cocinar, deportes), a la estrategia (ejemplo: ejecución de guerras, deportes una vez más, resolución de problemas simples), y nosotras, oh ¡vaya sorpresa!, se ha descubierto que para resolver un problema, nosotras involucramos vías extrínsecas e intrínsecas, lo cual no cientificamente hablando quiere decir que: pensamos de más. Pero gracias a eso somos capaces de resolver un problema (tal como un hombre lo haría), pero con menos trabajo, tiempo, materiales y además, quedando bien chulito (nocierto). Ejemplo de vida: si tu vas en un auto con tu chico, y le das un mapa, va a colapsar porque no es capaz de ver el mapa y conducir al mismo tiempo. Posiblemente, eventualmente llegará a su destino, dos o tres horas más tarde de lo esperado. Tu, ¿qué haces?. Posiblemente también mandes al diablo al mapa porque nosotras nos guíamos más (cerebralmente) por características del lugar que queremos encontrar (la casita azul, el parque grande), pero se nos ocurrirá la maravillosa idea de preguntar, y en efecto, llegaremos sin retardo a nuestro destino. Lo sé, es una explicación muy compleja, pero creo que nuestro principal error como mujeres es buscar una igualdad que ni siquiera físicamente existe. Y no. No estoy hablando de regresar todas a nuestros hilares a esperar pacientes a parir 28 hijos y hacer la cena cada noche de nuestra maldita vida, es hablar de dejar de echarles en cara que no somos iguales a ellos. Es compartir nuestras diferencias y superar nuestras debilidades, no es decir “con todo y que tu proceso de aprendizaje es diferente al mío, a todos los años de desigualdad que nos pesan en la espalda, a todo el maltrato y el sufrimiento social que nos acompaña como género, a todos los asesinatos, las violaciones, los abusos, las censuras, mira, aquí esta mi título de doctora”, es más bien decir: “hey, aquí está logro de mí, para mí”. Es la maravilla de vivir en un país extranjero en el que no existen los garrafones, y saber que durante tres meses, cada semana, fui capaz de cargar dos rejas de 9L en cada mano y subirlas 4 pisos, con el riesgo de un prolapso uterino, carajo (nocierto), y luego algunos días, dejar que alguien te diga: “tranquila, yo me encargo”. Es ver que ellos también piensan que somos maravillosas (una vez más, no todos, no siempre, carajo, no generalicemos), que ellos lo son. Que todos lo somos porque tenemos una característica común: somos humanos. El día que aprendamos a respetar por esa simple y sencilla razón, creceremos como especie. No como dos genitales que se pelean para ver quien es mejor que el otro, no como una mujer dejándose crecer los vellos de las axilas o haciendo arte con su menstruación, no como un hombre golpeando a su esposa, no como tu ex novio el pasivo-agresivo que consideraba que “las niñas bien tienen que estar en su casa a las 10”, como si no se pudiera coger a las 5:00 de la tarde. Que los valores viven dentro de nosotros y no en nuestra ropa, en nuestras costumbres, que los errores son mutuos, que echar a la basura tus 21 años por meterte de todo menos tierra porque no pone, no forjar un futuro, no tener metas, es algo muy triste para ambos sexos, que las ganas de chingar al otro viven en ovarios y también en testículos. Que no se trata de ver quien es mejor, o de ver si la mujer puede o no ser puta, se trata de ser verdaderamente todos iguales, sin dejar de lado lo que nos hace diferente, lo sé, suena pendejo, es como poner un precipicio y decir: “órale, de aquí nos podemos botar todos”. Con las consecuencias que eso traiga. Que aprovechemos los derechos que ya hemos ganado, y los usemos con sabiduría. Que aprendamos a consentir y a dejarnos consentir, y a ver los movimientos verdaderamente sociales (y no esto de lo que yo hablo aquí) y los temas realmente importantes: los feminicidios, la desigualdad en sueldos, la circuncisión femenina en África, el fenómeno económico del “pink product”, el rezago educativo femenino en nuestras beloved comunidades indígenas, sean lo que marque la pauta entre lo que queremos lograr y no algo tan pendejo como quien o no paga la cuenta. Que, al final, siempre, pero siempre, es mejor hacer el amor y no la guerra.
23 de Marzo del 2010
Cuando escribí esto, ya sabía bastante de mi misma.
Soy...un paréntesis en el universo, acompañada de mil mas; me gusta dejarme llevar mientras estoy sola, me gusta disfrutar la melancolía, me gusta revivir los momentos buenos, me gusta la luz, y amo la obscuridad; no creo en el mal, simplemente creo en las equivocaciones, creo en el perdón, pero también creo en las consecuencias, creo que mi madre es la persona mas fuerte del mundo entero, creo que todo esta escrito, no creo en la iglesia, mas amo a Dios, creo firmemente en el amor eterno. Creo que cuando sueño con él es por que durmió pensando en mi. Soy muy inteligente, soy muy capaz, pero sé que se vive mejor cuando se pretende no saber nada, no sé callar, pero sé escuchar, disfruto la soledad, pero soy nada sin los demás. La luna con su brillo me parece mágica...pero soy amante de las estrellas, me imagino en una de ellas; Me enamoro dificilmente, y olvido siempre y cuando este dispuesta, lloro cuando la vida coloca ante mí un capítulo triste, lloro cuando estoy demasiado feliz. Conozco la diferencia entre ser y estar. Amo leer, por que la vida es un libro, y deberíamos aprender a ensayar. Edgar Allan Poe, el Terror. Stephen King, el suspenso. Laura Esquivel, el romance. Antoine Saint Exúpery, la imaginación.Jaime Bayly, el amor. Respeto la vida, la mía no tanto. Si pudiera regresar el tiempo haría exactamente lo mismo, no me gusta arrepentirme. He odiado y he dejado ir, alguna vez herí y alguna vez me hirieron. Amo el futuro, lo veo reflejado en mis hermanos , en ellos están mis esperanzas. Amo la tierra, amo los detalles. Quiero viajar en avión, quiero conocer un nuevo continente, quiero enamorarme perdidamente, no quiero nunca dejar de ser casquivana, quiero hacer algo por el mundo, quiero caminar bajo la lluvia, quiero comer chocolates hasta reventar, quiero dormir bajo las estrellas, quiero pasar un dia entero con una persona especial, quiero viajar a donde nadie me conozca y empezar de nuevo, quiero ser mas feliz de lo que ya soy, quiero permitirme estar triste una vez más, quiero encontrar verdaderos amigos, quiero nunca reprochar, quiero siempre perdonar, quiero poder valorar los regalos que me son otorgados; Tomar fotos que transmitan emoción. Escribir versos que causen inspiración. La segunda Guerra Mundial, mi pasión. Edith Piaf, mi admiración. La música es magia, no sé de música, una canción no es nada sin ritmo, un ritmo no es nada sin letra, una letra no es nada si no te hace vivir. Leon Larregui, mi amor platónico. Mi lugar favorito: El puente. No me gusta nadar en la playa, Soy muy sensible, me enojo con facilidad. Quiero aprender francés, quiero dominar el inglés, quiero hablar Italiano. No me gusta dormir enojada. Odio la mediocridad. Sé que para odiar algo primero lo tuviste que haber amado. Me gusta el agua caliente. Adoro el frío. Ver la lluvia es un milagro. Reír es mi vocación. No soy hábil. He probado el alcohol lo cual para mucha gente es el parámetro para decir que soy tonta. He probado el cigarro lo cual para mucha gente es el parámetro para decir que soy débil. He dicho malas palabras lo cual para mucha gente es el parámetro para decir que soy hueca. Soy lo que quiero ser, no necesito demostrarle nada a nadie. A mis 15 años sé que hay gente que me ama incondicionalmente y no se alejará de mi haga lo que haga. Gracias. Gracias al destino que me permitió conocer gente increíblemente maravillosa. Creo que el amor es una amistad intensificada. ¿Que si lo he sentido?, tal vez. Y podría decir más pero el letargo no es eterno. Doy gracias a Dios por invitarme a prescenciar mi vida, por permitírme interpretarla puesto que lo que viene ni yo misma lo sé. Pero hasta hoy estoy satisfecha, me siento llena, siento que todo esta en orden y que es un buen momento para decirlo, Quiero transmitirles a todos mi dicha por estar aquí. Por mis errores, por mis aciertos y principalmente por el Amor que me guía, no lo malo ni lo bueno, no, es sólo....el amor.
Sin (at Rome, Italy)