Hoy hemos perdido al legendario Luís Aragones. Desde el colectivo #mixtorre, sección ¡Qué hostias, es viernes! le homenajeábamos hace unas semanas con ocasión de su retirada definitiva de los banquillos. Hoy lo repetimos aquí, con ocasión de su retirada definitiva de la vida.
"Circula una leyenda por las orillas del Manzanares que dice que cierta noche de 1977 el hombre de la foto, que esta semana ha anunciado su retirada de los banquillos (y sólo de los banquillos [¡ay, cuán desafortunada parece hoy esta broma inocente!] {lo que va entre corchetes son añadidos de hoy al texto original que apareció en Instagram hace 8 semanas} -lo que va entre esas cosas raras son explicaciones a los añadidos, esto ya no sé qué es-) conocido como Zapatones, se encontrada pensativo frente a la mesa de la ruleta en el Casino de Torrelodones rumiando su propia miseria (en forma, recordareis, de dentadura postiza, él la llamaba miseria, qué sé yo, cosas de El Sabio). Ante la llamada del crupier alzó la mirada, se colocó esas gafas estilo hipster pero de cuando los hipsters ni siquiera sabían que algún día tendrían que dejar de afeitarse para molar, y gritó: ¡Qué hostias, es viernes! Y, efectivamente, pidió otra botella de Dyc, y se jugó el Mercedes 180 por tercera vez esa noche. Lo demás es historia conocida. Vaya desde la #whatthefuckisfridaycrew nuestro cariñoso homenaje, esté usted en la whiskeria que esté"
Hoy sabemos que está en la whiskeria del cielo junto a Jesús Gil y Jose María del Nido (ah no, este aún no, pero vamos, en un par de semanas está la cosa hecha). Esa whiskería se parece mucho a la Ku, en la calle Virgen del Llul, Barrio de la Concepción, pero esa es otra historia que no viene a cuento ahora.