Siempre ha existido una especie de agujero en lo más profundo de mi alma.
Quizá ese vacío es el culpable de mis palabras frías de mi comportamiento distante de romper lo que toco.
Quizá por eso surge tanta inseguridad, tanta desconfianza hacia todos y la necesidad de poner muros tan altos, que es difícil que alguien los derrumbe.
Pero después apareciste en mi vida.
Me ahoga el miedo de saber que ahora conoces cada parte oscura de lo que soy y que aún así decides quererme
Me llenas de calidez y es contigo, que ese vacío deja de ser tan familiar como lo era antes.



