Tenia un anillo, cuya forma geométrica era cuadrada, y lo amaba, pero me lastimaba. al principio deposite en el mucha confianza me servia como una especie de amuleto y gracias a su extraña forma todos me lo elogiaban. pero con el tiempo se empezó a desgastar, su forma no se modifico pero su parte superficial se empezó a descascarar lo que hacia que me raspase y cortara. no quería dejar de usarlo, lo seguí llevando conmigo a pesar de que me doliera pero al cabo de unas semanas se hizo insoportable y mi dedo sangraba. decidí que era hora de dejarlo a pesar de todo lo que yo lo quería y de todo lo que me gustaba. a veces hay cosas que nos gustan y que queremos mucho pero hay que dejarlas ir, puesto que no todo se mantiene en su lugar, a veces las cosas cambian, para bien o para mal, pero cambian. hay que saber diferenciar el amor de la obsesión y estos dos conceptos van siempre muy juntos uno alado del otro solo una delgada linea los divide, como ese famoso dicho de que del amor al odio hay solo un paso.. esto que a mi me paso con el anillo suele pasar en la vida cotidiana, lo veo todo en tiempo, relaciones insanas donde los celos se apoderan de la pareja, donde la obsesión supera el amor, donde se crea una idea de necesidad y del todo sobre el otro que no siempre es cierta. tengan cuidado con lo que aman, a veces eso puede hacerles daño y se dan cuenta demacrado tarde.











