Y miré a mi alrededor, y noté que habían personas y sueños que aún requerían de mí lucha y mí atención. Entonces me prometí jamás volver a pensar en rendirme. Me prometí que nunca más permitiría que un obstáculo me robara la fe y la esperanza porque siempre habrá un halo, mínimo o diminuto...
¡Pero siempre habrá esperanza!
Milton Pineda.

















