Últimamente pienso mucho en el desapego a las cosas que no me hacen bien.
Pienso mucho en el perdón — el perdón me hace mas provecho a mi que a la persona que no me lo pide (ni lo hará). Esto era lo único que me mantenía aferrada a ese pensamiento tóxico que de repente rondaba por mi cabeza. “Forgive them even if they are not sorry”; ahora que perdoné, por mi, me quité gran peso de encima y al fin pude dejar ir.
Y quizás esa persona siempre será una sombra de lo más extremo que he pasado (mucho amor, mucho desagrado), de todos los errores que cometí y de la forma en que permití ser tratada. Y está bien, lo mejor es no pelearme con ello, y aceptar que todo lo que me pasó y toda la gente que estuvo en mi vida puso algo en ella que siempre será invaluable. Lo malo me dio lecciones, lo bueno lindos recuerdos.
Dejar ir cualquier clase de resentimiento es liberador.
Siempre, en toda situación, hay amor y el dejar ir es otra forma de amar.
Las cosas van inesperadamente bien, tuve momentos muy difíciles y en el transcurso siempre estuvo una persona apoyándome de la manera en que lo necesitaba, a veces alejándose, a veces cerca.
Esto que está pasando es algo que no planeé y que no me hubiera imaginado que pasaría, pero dejar que las cosas fluyan me ha hecho mucho bien.
Ya no me peleo conmigo : )












