—Romeo y Julieta solo son dos niños ricos que están acostumbrados a salirse con la suya. Y ahora se han encaprichado el uno del otro. —Están enamorados… —dijo el señor Stessman con las manos en el corazón. —Ni siquiera se conocen —replicó Eleanor. —Fue amor a primera vista. —Más bien fue: «Oh, pero mira qué mono es». Si Shakespeare hubiera querido hacernos creer que estaban enamorados, no nos habría informado en la primera escena de que Romeo estaba colado por Rosaline… Shakespeare se está burlando del amor —explicó ella. —Y entonces ¿por qué ha sobrevivido hasta nuestros días? —Pues no sé. ¿Porque Shakespeare era un gran escritor? —¡No! —exclamó el profesor—. Otro, alguien que sí tenga corazón. Señor Sheridan, ¿qué late dentro de su pecho? Díganos, ¿por qué Romeo y Julieta ha sobrevivido a lo largo de cuatrocientos años? Park detestaba hablar en clase. Eleanor lo miró enfurruñada y luego desvió la vista. Él se sonrojó. —Porque… —dijo Park con voz queda y la mirada clavada en el pupitre—. ¿Porque todo el mundo quiere recordar lo que significa ser joven? ¿Y estar enamorado? El señor Stessman se apoyó de espaldas a la pizarra y se frotó la barba. —¿Tengo razón? —preguntó Park. —Ya lo creo que sí —respondió el señor Stessman—. No sé si eso explica por qué Romeo y Julieta se ha convertido en la obra más aplaudida de todos los tiempos. Pero sí, señor Sheridan. Acaba de decir usted una verdad como un templo.