A veces pasar el oscuro valle de sombra y de muerte no es un lugar o situación específica, sino ver tu bancarrota espiritual, el no haber cuidado el corazón malgastando los talentos en humo.
¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.











