La Nueva Versión
Después de perderlo todo y poco a poco recuperarlo, me di cuenta de que nunca valió la pena—perderme a mí misma por un hombre.
En un año, perdí mucho. Pero ahora, tres años después, he ganado algo más importante: respeto por mí misma y claridad sobre quién merece estar en mi vida.
Siempre le daba a la gente el beneficio de la duda. Ahora puedo ver quién es real y quién no.
Antes estaba obsesionada con la idea del romance. Ahora estoy aprendiendo a ver las cosas como realmente son.
Prefiero rodearme de personas auténticas que perseguir una versión de amor que no es genuina. Así es como veo la vida hoy en día.
Dame emociones reales en lugar de una ilusión perfecta, porque esa fantasía a la que antes me aferraba ya no es lo que quiero.












