Corazón de Venado
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@vientodecafe
Corazón de Venado
Naturalmente alegre ❤️
Nuevos encuentros.
—Rododendro Dodo
Aprender herramientas para seguir construyendome desde relaciones cada vez más horizontales, estrategias para resolver desde una buena gestión emocional.
Manejo emocional.
Comunicación. Escuchar. Acompañar. Aceptar las diferencias. Cuidar.
La revolución está en los afectos ❤️
Entre tormenta y calma, desde mis grietas y mis flores: lo siento.
Quisiera abrazarte fuerte.
Tengo el deseo.
Sólo eso.
De ir al cine tomada de la mano.
A las galerías de arte y tirarme (tirarnos) en el piso.
De tomar(te) fotografías. Desnudo. Con ropa. Siendo. No siendo.
Ver las estrellas acostada
a (tu) lado.
Escuchar música.
Sólo eso.
Deseo.
Hacer el amor y cocinar.
Bailar.
Pintar(te). Amarrar(te).
Cuidarte.
De verte a los ojos seo.
Sólo eso.
Sólo eso quiero. Nada más.
Reclamé algo que no es mío. Y no puedo reclamar. Aún así lo reclamé y lo reclamo y nos lastimo. Me lastimo.
Siento, mi cuerpo siente.
No se de dónde brota la tristeza. Queeshonesta queesreal. Que la siento caliente en el pecho. Vacío que falta, mi deseo. Mis ganas de estar contigo, cerca, más cerca, cerquita. Un poco, sólo un poco, dejando el aire parespirar.
De.
Seo.
(Abril, 2023)
Tenemos un espacio vacío
Ese espacio vacío es el que me conduce hacia ti y está lleno de camino, carreteras, árboles, bosques, curvas, puentes, cerros, lluvia, neblina, cables, gente, perros, ciudades y pueblos.
Ese espacio que está vacío está lleno de recuerdos, experiencias, besos y flores, aprendizajes, compartires, risas, amor, cariño, caricias, sexo, aliento, energía, cansancio y llanto.
Ese espacio que está vacío genera libertad y movimiento y la posibilidad de recorrerlo tantas veces se quiera, para llenarme de ti una y otra vez en la cercanía de nuestros cuerpos, y que el vacío se siga llenando de memoria que sopla a los oídos susurros y toma la forma de energía invisible que se siente en el cuerpo con fuerza de fuego al corazón.
Cada que recorro ese espacio vacío llego a tu mundo, me acerco y escucho tu corazón, y cada que me alejo recorro el mismo camino y libero espacio, doy aire que permite que bailes, te muevas y edifiques, y yo en mi mundo construyo mis sueños mientras pienso en ti.
Nuestra relación está llena de vacío que nos llena de recuerdos, experiencias y de amor flexible y movedizo que nos permite respirar, llenar los pulmones para gritar muy fuerte a la distancia: te amo.
Este espacio vacío eres tú y soy yo, y es una decisión. Y ese vacío está cada vez más lleno de amor.
Estoy emocionada y llena de vacío que rodea mi cuerpo con forma de un abrazo fuerte tuyo que se ha quedado en la memoria del vacío para siempre y que me llena de aliento de vida.
(10 de septiembre, 2021)
Un día te encontraré por ahí andando. La atracción será tan fuerte y la energía tan bonita, los sueños serán variados, y el magnetismo de tus ojos me hechizará tanto, que aunque me aterre por cualquier razón, voy a querer quedarme juntito a ti. Besarte, amarte, hacerte el amor, acompañarte en los malos días y en los buenos, tomar tu mano, escuchar nuestro silencio, reir a carcajadas, comer helados, soñar despiertxs, enredarnos en las sábanas, flotar, llorar, pelear, aprender, crecer, explorar, romper paradigmas, filosofar, hacer arte, estar de acuerdo y no estar, compartir, tener espacios, respirar, construir, crear.
Tal vez quiera compartir contigo algún cachito de vida, grande o pequeño, profundo, la vida entera... si tú también quieres, tú y la vida, y los sueños...
...voy a querer...
voy a soñar...
...que estoy, contigo.
(01 de marzo 2022)
Nuestra historia
Una historia de aromas y flores. Fantasmas en el interior de la CDMX. Mi amante, pareja y compañero de vida, el artista y poeta más noble de todo el barrio de la Escandón: Rodrigo de Robina.
Aquel día de caricias me miraron unos ojos profundos, de cejas pobladas, con delicadeza y aceptación, amando cada rincón de mi ser. Un hilo rojo atado en el dedo meñique. Almas flotando prendidas de este hilo. Respiraciones mezcladas abajo de las cobijas. Un poema que no existe, las palabras se convierten en susurros.
Tristeza y dolor. Las lágrimas de desencuentros. Sensible ella, vulnerable él. Las heridas viejas que sanan, la búsqueda de la libertad y el amor más sincero. La honestidad que duele y que es la honestidad que sana: seres transparentes enfrentando sus sombras y encontrando la complicidad más pura y la fuerza que les permite SER y habitar.
El sexo más pasional se escucha por todo el edificio, los jadeos y la intensidad de dos cuerpos que embonan y se mezclan. Las fotografías, tu cuerpo y mi cuerpo hechos de la misma piel. La energía que reconcilia y recuerda que la búsqueda es la misma, que el camino sigue siendo el mismo, que somos aliados con búsquedas similares en el tiempo y el espacio de transitar de esta vida que está llena, de aromas y flores, de belleza y de arte. Tú en mi mundo yo en el tuyo siendo libres y completos, prendidos con un hilo rojo, atado al meñique.
Eternamente agradecida eu por tudo seu amor 🖤
(y no olvidar los secretos: tus secretos)
(18 de julio, 2022)
Hola Ro, estás cerca.
Ayer estuve muy ausente la mayoría del tiempo, yo me alejo mucho del mundo y la gente cuando estoy triste, aveces quisiera solo un abrazo. Me cuesta mucho comunicar como me siento cuando estoy vulnerable.
Justo cuando hablaba en la tarde con Fer me llegaron tus saludos creativos. Estuvo muy chido porque llegaron al momento que yo estaba en WhatsApp hablando sobre la cancelación de nuestro taller, el correo que enviaremos. Vi tus 🌊 y fue como magia. Luego el conejo con una fecha extraordinaria. Y saber de ti, de lo que hacías, del arte. Me sacó la primera sonrisa del día.
Lo tomé como señal de sincronía y de confianza, por eso decidí contarte como estoy, también para ejercitar la comunicación y ser espejo que invita a que tú también puedas abiertamente confiar en mi y me puedas contar tu felicidad y tu tristeza, siempre. Porque aveces dudamos de abrir nuestros sentires profundos. Una parte de mi, la más oscura, no quería contarte nada para no "arruinar" tus planes con preocupaciones y problemas ajenos o sensibilidades extremas, creencias que vienen de quién sabe dónde, que hacen desconfiar de mi misma y también de ti. Entonces confié y decidí que sí quería contarte, y que además, a mi me gustaría mucho que en este tipo de cosas me cuentes siempre.
Confía en que estás presente. Existe la sincronía y me saludas cuando ves un conejo y te acuerdas de mi, sin "tener" que hacerlo. Estás presente porque así eres tú, Viento, presente. Me inspiras confianza, me compartes y estás.
Esto que vivo es un proceso y todo mejorará, y algo bueno saldrá, que sume a todo lo bello que fue y dio Colectivo Florëa, a nosotras y a quienes tocó en corazón y alma.
Te cuento que hoy me desperté a las 6 llorando, y ahora ya estoy más tranquila. Estaré en casa hasta las 5, aunque tal vez decida quedarme aquí y no ir al pastel.
(08 de agosto 2021)
Hola Ro. Te estoy pensando mucho. Cené de la comida que hemos estado haciendo:
Chícharos con tomate y láminas de filete de res con hongos enteros. Estos dos platillos con un sabor añejo delicioso.
Me supo tan delicioso que soñé despierta, imaginé que empacaba en un tupper de vidrio un poco de esta comida deliciosa para llevártela a tu departamento, como un súbito y repentino acto sin saber porque, ni pensar lo intrépido o lo loco y extraño que pudiera ser.
Simplemente me dediqué a empacar la comida para que la probaras. La metí en una mochila y tan sólo con mi celular y la cartera me subí al coche y comencé a manejar directo a tu casa. En el camino iba escuchando la radionovela hasta que me cansé y puse música. Era Kashi Bashi.
Miraba la luna que quedaba justo enfrente de mi, encima del camino, ahí entera e inalcanzable, me acompañaba. También las estrellas. El vidrio se empañó y me gustaba contemplar las luces de los otros coches así, difusas. Por alguna razón prefería limpiarlo con las manos, solo lo suficiente para ver bien el camino pero dejando otro tanto para la contemplación difusa.
Sentía la emoción de los caminos, la noche y la aventura. Aunque era una locura para mí no lo era. Yo sólo manejaba para compartir mi cena contigo. Cuando llegué sabía que sólo iba a estar unos minutos y me iría. La puerta estaba cerrada y como es natural de quien toca una puerta a media noche, no tuve suerte.
Se me ocurrió llamarte por teléfono como acto desesperado de no fallar en mi misión y funcionó:
— ¿Reich? ¿Estás bien?
— Sí, estoy afuera, te traje un poco de cena.
— ¿Afuera? ¿Cómo?
— Manejé para compartir contigo un poco de lo que he cocinado estos días, espero tengas hambre.
Saliste sorprendido, vi tu cara incrédula, me abrazarte y me dejaste entrar. Y te dejaste ir en la fantasía, como si fuera un sueño o una situación normal. Sonreíste y me besaste. Yo te dije que comieras antes de que se enfriara. Era sorprendente que todo seguía caliente y comiste.
– Es un sueño, ¿verdad?
— Sí, disfrutemos mientras dure, tengo que regresar pronto para dormir un poco y desayunar con las niñas.
Comiste sonriendo y halagando lo rico que estaba, te diste cuenta del hambre que tenías y luego te pusiste a bailar, contento y a cantar, como lo haces. Yo te veía sonriendo y admirando tus pasos. Distinguía tus gestos y disfrute de cada momento, sentía el calor que sentí aquella vez que te visité por primera vez, el día que me recogiste del aeropuerto y conocí Elipsis. Sentí la misma felicidad que sentí cuando caminamos en el súper y veía sólo tus ojos que combinaban con tu cubrebocas verde. Nuestro primer beso con cubrebocas y los macarrones. Y luego el beso junto al árbol, afuera de tu casa. La primera vez que hicimos el amor y vi tu cuerpo desnudo. La segunda vez y la tercera. Las videollamadas y los mensajes de voz. El helado en el lugar de los espejos. Leernos poemas. La cena romántica. Nuestro rincón japonés, en la misma mesa. Las pláticas. El café. Los olores, los sabores. Cuando dibujé tus constelaciones. Te vi bailar en la boda de mi prima. Tu sonrisa, tu risa. Vi tus ojos, llorosos, la única vez que los ví en nuestra primera pelea. Viento. Diente de León. Sentí todo el camino recorrido de menos de un año, ahí, tan sólo viéndote bailar. Y me di cuenta de porqué sentía tanto amor y porqué salí a manejar para compartir contigo la cena. Lo supe, y lo sé.
Me despedí con un beso.
— ¿Nos veremos pronto, verdad?
— Sí.
— Adiós
— Adiós
Te vi afuera del edificio, parado a un lado de la puerta hasta que me alejé en el coche, pasando la calle que conozco de memoria visual, para dar vuelta a la derecha.
Cuando desperté desayunamos y les conté a Uma y Maia de mi sueño. Nos subimos al coche para ir a entrenar y ahí, en el asiento del copiloto estaba el tupper de comida vacío, con la suciedad normal de haber contenido la cena de ayer, y adentro de la mochila un papelito con un mensaje escrito con tu letra: no fue un sueño.
Me enamoré de un señor del café
(De está nota no tengo fecha, nos estábamos conociendo)
Hola señor del café. Ahora me dieron ganas de escribir (te) en respuesta a todo lo que se me ha quedado de tus podcasts.
Te cuento que a los podcast los llamo yo vagones de tren.
Este vagón (si fuera un audio), sería sobre los podcast y blogs. Tienes mucha razón sobre los blogs, ya casi nadie los lee. Había blogs muy chidos de música. Me gustaba mucho uno que se llamaba Microphones in the trees, desde dónde conocía música generalmente ambiental, experimental y relacionada con la naturaleza. Te lo voy a compartir. Yo casi no escucho podcasts, el último que escuché fue uno que me recomendó Sofía ( la bruja) del eneagrama. Volví a confirmar lo que ya había confirmado hace más de diez años, que soy un cuatro. Recomiéndame un podcast mañanero.
Este vagón es sobre el centro de Querétaro. Me fascinó todo lo que me dijiste sobre ver desde otro lugar. También ese curso de creatividad que le dabas a las señoras, muy chido el enfoque-programa-estrategia que te inventaste, me dieron ganas de tomarlo también con las señoras (imaginarias.para mi). Me imaginé a unas señoras parecidas a las de mi seminario de literatura, señoras de unos cincuenta años para arriba, amantes de los talleres de arte, literatura y filosofía, que se dedican a tomar cursos, leer, pintar y a cuidar de sus gatos. Muchas de ellas llevan lentes, algunos cuadrados y grandes, otros redondos y grandes, otros simplemente lentes.
Ay, y eso que dices es cierto, de los lugares conocidos a los que uno vuelve después de mucho tiempo. Las últimas veces que fui al centro fue justo el año pasado, mi exposición, el 27 de febrero, y luego a recoger mi obra dos meses después. Ahora que volví caminé muchas cuadras en busca de un cajero para pagar el estacionamiento. Los colores de los vestidos de quinceañera, el olor de los churros, la tienda de libros viejos, y mucha gente. Un viejito que llevaba un carrito lleno de basura reciclable, guardando una botella de licor casi vacía. El ruido, música, coches, camiones que contaminan.
Este vagón es sobre el límite de la lluvia.
Tengo una historia. Estaba en preparatoria, quizás cuarto o quinto semestre en Cuernavaca. Pasó muy rápido, me tocó ver el límite por unos segundos, frente a mí, hasta que avanzó y nos cubrió la lluvia. No me importaba mojarme porque mi casa estaba a dos cuadras del Tec. Pero mis amig@s salieron corriendo. Fue la primera vez (y única) que presencié el límite de la lluvia. Gracias por el video que es muy bello.
Este vagón es sobre Nana. Escucho que es hermosa. Quiero verla en una fotografía :)
Sé que no te gusta leer, al menos en la computadora-celular. Yo aveces escribo. Me dormí temprano y ahora me desperté sin sueño. Haber si logro dormir otra vez. En medio de mi insomnio me encontré con tu audio y te escuché y para no romper con la calma de la noche, aquí en mi casa, preferí escribir. Te voy a compartir los grillos que suenan aquí en temporadas.
Tengo algunas preguntas:
¿Cómo te gusta que te digan? Ro, Rodrigo. (Además de Chef)
¿Cuál es la historia de tu bigote?
Ten una chida-noche.
03 de mayo de 2021
Despertar de los olores.
Olores adictivos. Repulsiones.
Ver en blanco y negro. Despertar y ver colores. Hacer conscientes los olores. Sentido olvidado.
Aceptar los olores.
Las repulsiones se hacen interesantes.
Aprendidas.
Naturalmente repulsivas.
Limón amarillo
Cardamomo
Jazmin aprendido
Café
Petricor
Pasto recién cortado
Bosque, campamentos, frío, fogata, diversión, tenerlo todo.
Olores impactantes.
Muerte. Impactante. Penetrante. Rudo.
Sangre. Hierro. Rudo. Denso. Vaporoso. Claro. No se equivoca.
Aroma corporal. Axilas.
Olor humano.
Sueños
(03 de abril 2022)
Fotos de infancia encima de un pay de limón. Cinco cucharas desechables.
Tortugas. Mar. Aveces podía escalar pequeñas colinas de arena de mar y aveces no, mis pies se hundían en la arena y me resbalaba. Nieve de limón. Dos hielos y se derriten. Pollitos negros. Parecían reales, eran de plástico, usaban pilas; los prendías y una niña sacaba la lengua y bailaba junto con los pollitos, parecían demonios. Un tiburón nadaba.
Historias de infancia, mi mamá y Rodrigo. Yo de espaldas, con actitud de naaahhhh...
Teníamos que cruzar el mar con olas fuertes para llegar a una isla donde vendían el helado de limón. El mar era peligroso, había tiburones que me daban miedo, pero aún así le mostraba el camino a Ro. Los tiburones andaban cerca, casi nos rozaban las piernas y no nos hacían nada, aún así tenía miedo y nadaba rápido a la orilla. Llegábamos y nos distraíamos con los pollitos negros, ahí estaban también Uma y Maia, contentas, viendo a los pollitos bailar. Parecían reales, la niña sacaba la lengua y bailaba, los pollitos la imitaban. Todo era muy extraño, como estar dentro de una película de Lynch; para todos es normal mientras que para mí es extraño, me da miedo ser la única que no encaja en ese mundo extraño. Es un mundo surreal dónde todo me sorprende y no sé qué es lo que va a pasar, me siento insegura. Luego fuimos por el helado, sabía al helado que comía en la infancia, solo que era verde brillante en lugar de ser color limonada. Ahí me desperté y te conté mi sueño Ro, lo escribo para que no se me olvide.
Nuestra ❤️