Collector’s Edition
Ayer era viernes, ese último día de la semana en el que el curro implica un par de horas menos de trabajo y el llegar a casa antes que el resto de días. He llegado a casa, he comido allí y tras la pitanza he decidido echarme una buena y merecida siesta, no sin antes haberle dedicado unos minutos a cotillear por Twitter. La cuestión es que parece ser que se disparaba justamente unas horas antes (o quizás ayer, la verdad es que no me he fijado) el pistoletazo de salida para las reservas de la edición coleccionista de la segunda entrega de The last of us y, bueno, he vuelto a sentir el desasosiego en mi interior al ver el panorama. La locura total para la reserva de esta edición del juego.
Me imagino a gente ensayando la compra online de dicho artículo o preparándose macros para ser el llanero más rápido de Internet para agenciarse su preciada edición coleccionista. También imagino a la mafia especuladora trapicheando, tirando de contactos y trazando la ruta más óptima y veloz para agenciarse cuantas más unidades posibles. Por otro lado visualizo en mi mente a aquellos más atrevidos que tiran de la fe y no tienen en mente a la jauría que se echa encima de este artículo tan demandado y prueban suerte a ver si suena la flauta y consiguen alguna unidad traspapelada. Los veo a todos y me siento como cuando veo a la peña religiosa amontonada alrededor de la típica estatua de un santo, entrando en una histeria colectiva y dándose de hostias por ser el primero en tocar al muñeco. Esos que lanzan en medio de dicha orgía religiosa a su bebé para que se lo vayan pasando entre todo el tumulto para que sea bendecido por el muñeco mágico que todos adoran. Sin más rodeos, lo que siento es asco, y lo siento mucho si la palabra es fea, pero supongo que estoy en un momento de mi vida en el cual ciertos tipos de comportamiento hacen que me hierva un poco la sangre.
No creo que sea porque he perdido pasión por los videojuegos (más bien por el coleccionismo más exclusivo) , ni porque en materia económica ahora sea menos pudiente, es más bien la actitud de muchos de estos cazadores ya sea porque han conseguido su botín o porque se han quedado sin él. Creo que el papel con más peso sobre mi sentimiento lo tiene el hecho de que dicha caza no es ni por el producto en cuestión, sino por la simple reserva de este.
Supongo que me estoy quedando atrás en este mundillo y el sentimiento ese de "esta mierda tiene que mía a toda costa" ya no tiene cabida en mi mente. Sigo coleccionando y me siguen gustando las ediciones de coleccionista, aunque me he convertido en esos buitres que agencian dichas ediciones simplemente cuando se topan con ella a un precio más razonable que al que tienen de salida. Porque, seamos sinceros, suelen salir a un sobreprecio bastante escandalizador.
En fin, hoy simplemente venía a soltar un poco la murga con todo esto porque me he autosorprendido al verme invadido por este sentimiento. Antes me cabreaba con los especuladores (sigo haciéndolo) o incluso me divertía ver esas peleas entre los que conseguían su edición coleccionista y los que no.
Creo que estoy demasiado dinosaurio y tengo menos tolerancia hacia ciertos comportamientos pero bueno, no hay mal que por bien no venga. Gracias a ello he escrito otro post en el blog y eso siempre viene genial para no oxidarse xD.











