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Paradojas
Heme aquí inmerso en tu ausencia que se me enfrenta cara a cara a través del cuarto que me contiene, el cuadro que me acompaña y el puesto vacío que grita tu nombre. Tu ausencia es tan agresiva que debo darle la espalda a la fachada del edificio que nos ha abrigado tantas veces y que ahora me mira fijamente, mientras me doy un tiempo para trabajar en mis paradojas, mientras me tomo unos momentos para pensar en no pensarte.
El soñador insomne
Un soñador insomne cumple una vez con esa cita habitual que tiene con el bar anticuado de la esquina de la calle con la carrera X. Ese bar que despide el leve hedor de los cigarrillos consumidos y el alcohol derramado por anteriores visitantes, concentrado gracias al paso del tiempo. Es consciente de la paupérrima luz, ya familiar, que como siempre libra una lucha inútil tratando de iluminar el recinto. Continua con la ejecución de la rutina al pie de la letra buscando ese pequeño foco de luz celestial que aparentemente solo es evidente para él, y justo ahí la encuentra, esa hermosa camarera que ese día asiste a su turno laboral, la que lo cautiva y es otra de las razones de sus asiduas visitas a este sitio y es aliviado por la pequeña dosis de alegría que acompaña la presencia de aquella muchacha.
Luego de haberse tomado un momento para apreciarla, la llama para verla desfilar con uno de esos vestidos que suele llevar, la ve a la cara y aprecia esos pronunciados pómulos, los ojos brillantes y ese hermoso cabello rojizo que solo se ve hermoso en ella y cuando ya ha llegado, la mira a los ojos mientras le dice:
“Lo de siempre, por favor.”
En un breve momento la cerveza llega con su bella acompañante, que la sirve con cuidado minucioso, respondiendo:
“Muchas gracias”, seguido de la partida de la linda camarera.
Saborea un buen trago de su cerveza, saca uno de sus habanos favoritos, lo enciende para poder tomar una profunda bocanada, degusta aquel delicioso sabor y expulsa una gran nube de humo que observa atentamente a la vez que esta va tomando la forma esculpida por su imaginación. Empieza a distinguir solo dos distorsionadas figuras, la de la camarera y la de su propio ser que se acerca a la misma lentitud con la que se empieza a materializar el humoso sueño y escucha a su otro yo decir las siguientes palabras:
“Buenas noches, como podrás notar soy el soñador recorrido y el escritor principiante que suele venir todos los días a este bar y que siempre te hace el mismo pedido. Esta vez tengo un favor que pedirte, en mi mente tengo grabada una pequeña historia, una de las más importantes, quisiera que la escucharas lo más atentamente que puedas.
Te contare mi historia con ella. A ella la llevo buscando toda una vida, pero aun no la encuentro. Desearía poder describirte como es ella pero no la conozco; sin embargo, si estoy en la capacidad de decirte las cosas que siento por ella o lo que estoy dispuesto a hacer por esta mujer.
A ella tengo muchas canciones pendientes por dedicar, algunas de ellas aun ni siquiera están escritas, tengo extensas cartas y bellos poemas esperando para ser escritos con detalles cursis o románticos aun no inventados. También le tengo besos cargados con el mal aliento habitual de la primera hora de la mañana junto a unos platos de comida hechos de recetas de cocina que serán mal ejecutadas por mi debido al exceso de cariño con el que irán acompañados, poseo o poseeré unos rosales gracias a los cuales le podre dar hermosos ramos de rosas junto a unos tiernos y largos besos que se estamparan en su frente. Están agendada también unas duras batallas que libraremos contra el calentamiento global al momento de compartir la ducha, unas primeras veces reservadas para ella, como también ella habrá reservado para mí, sesiones fotográficas con las que me daré amas tiempo para apreciar cada detalle suyo y tomare hermosas fotos que son hermosas solo por ella pero que no se le comparan, también unos minutos para mirarla fijamente mientras se ha escapado a su propio mundo onírico. En mi poder también se encuentra algunos abrigos para confortarla cuando tenga frio, tengo mis manos para despojarla de sus ropas cuanto tenga calor, silencios para tener conversaciones aún más profundas que si usáramos nuestras bocas, unas lágrimas que serán derramadas junto a ella, frases para hacerla invencible en sus momentos de debilidad, batallones de neuronas dispuestos a morir por ella, sonrisas que mandarle sin que importe la distancia, parpados que se negaran a cerrarse aunque pesen toneladas. Tengo una copa, un vino y unas caricias que se encontraran con su cuerpo desnudo usando el humo del tabaco, unos bosques por destruir para escribirle sobre los que se demarraran litros y litros de tinta.
He aquí esta historia de las cosas que solo están destinadas para ella, a pesar de que sé que aún falta mucho más para encontrar…
Su sueño se desvanece poco a poco, mira el habano ya consumido que no puede despedir más humo, mira el reloj que le anuncia que es bastante tarde y nota que se encuentra solo con ella. Inmediatamente se para, camina en dirección a ella que lo recibe con su mirada y le dice:
“Buenas noches, como podrás notar soy el soñador recorrido y el escritor principiante que suele venir todos los días a este bar y que siempre te hace el mismo pedido. Esta vez tengo un favor que pedirte, en mi mente tengo grabada una pequeña historia, una de las más importantes, quisiera que la escucharas lo más atentamente que puedas…”
Luego de contarle aquella historia soñada por uno de sus tabacos, decide que es momento que el y ella continúen escribiendo esa historia, que la hagan un hecho. Asi que terminando lo que tiene para decir y armado de todo su corazón y su ingenio sus labios pronuncian las siguientes palabras:
“Hasta este momento tengo este fragmento, me gustaría que me ayudes a redactar un final digno de este relato. Así que te recuerdo que esta es mi historia con ella, pero aquí y ahora creo que tu eres ella”
2014
“Los dejamos ganar”, dirigido a Jaime Garzón luego de 16 años de su muerte
Hoy, 13 de Agosto de 2015, navegando en Internet me encontré casualmente con una foto tuya en uno de los muchos artículos que circulan constantemente en la red. No pude evitar reflexionar acerca del presente, del pasado y del futuro de este país en el que nos encontramos para inmediatamente después sentirme profundamente embargado por la tristeza y la vergüenza de ser colombiano.
Me avergüenza y me entristece el admitir que soy uno más de aquellos "hijueputas" (extraido de la conferencia dictada por Garzón en 1997 en la ciudad de Cali) colombianos que se acostumbraron a la impunidad de los crímenes e injusticias que acontecen cada día, uno más de los que se deja gobernar por los mismos explotadores de siempre y que nos siguen viendo la cara de pendejos, uno más que le ha atribuido la cualidad de cotidiano a la pobreza, la desigualdad, el desempleo, la intolerancia, la violencia y la impunidad, otro más que decidió ser otra oveja del rebaño, otro que aunque no tiene corbata ha llegado a tener la convicción sobre lo verdadera y real que es esta vida de mierda.
A pesar que nunca tuve el placer de conocerte a través de cualquier medio mientras te encontrabas entre nosotros siento la profunda necesidad de disculparme en el nombre de los que se sientan como yo y en el mío propio. Me disculpo con vos, Jaime, me disculpo con tu familia, con los que fueron cercanos a vos y con todos los que sufren las consecuencias de tu ausencia; ya que, a pesar de que fuiste tan valiente al sonsacarnos más de una sonrisa mientras nos narrabas nuestras desgracias, los dejamos ganar, Jaime, a los que tuvieron el atrevimiento de asesinarte, a los que te arrebataron de nosotros, a los que nos robaron nuestra sonrisa.
Eso es lo cierto, por lo menos hasta este momento los hemos dejado ganar, porque aunque te recordemos constantemente con nostalgia y una sonrisa en nuestras caras, gran parte de nosotros hemos permitido que tu muerte sea otro de los símbolos de opresión con los que nos subyugan y nos convencen que en el caso que opinemos diferente y tratemos de hacer lo necesario para cambiar nuestra realidad nos obligarán a dejar este mundo de la misma manera que hicieron contigo.
Sin embargo, pese a que esta dinámica colectiva de silencio y conformismo nos invada aún, pese a que todos los días los medios nos atemoricen con noticias de robos y asesinatos cimentando nuestra conducta violenta e intolerante, pese a que todavía permitamos que la opinión general sea manipulada según los intereses de quienes nos manejan, pese a que existan colombianos que deseemos inmersos en el conflicto y que hagan su mayor esfuerzo por avivarlo, pese a que nos gobiernen los egoístas que siempre quieren y piensan lo mismo y les permitimos hacernos creer que son diferentes, pese a que gracias a ellos tengamos una educación y calidad de vida tan paupérrima, pese a que la vida no solo se luche en las calles sino también en las camillas de los pasillos de los hospitales o en las sillas de las salas de espera de las E.P.S. en busca de una autorización me permito por un momento creer que la vida de mierda en la que estamos inmersos es una de las muchas falacias que nos presentan.
Al notar el hecho de que este cuento que nos pintan no es cierto logro recordar que, aunque pocos, existen algunos que, como vos lo hiciste, luchan e intentan a hacer algo respecto a nuestra situación y me atrevo a pensar que algún día seremos muchos más los que recobraremos conciencia respecto al estado en el que nos encontramos y, aún más importante, respecto a la capacidad que poseemos para tomar las riendas de nuestro presente y de nuestro futuro, que este manifiesto que te presento sea otra muestra de ello.
Así, imagino el día en el que despertemos de nuevo con una sonrisa en los rostros, y no solo porque te recordamos ya que siempre lo haremos, sino porque fuimos lo suficiente sabios para recapacitar sobre el esfuerzo tuyo y de otros muchos colombianos que fallecieron en la búsqueda de un mejor camino para todos, porque nos dimos cuenta que lo realmente importante no fue la manera en la que fueron despojados sus vidas sino todos los esfuerzos que hicieron mientras estaban con nosotros, porque a pesar que nos perdimos en el camino al final encontramos la fuerza, la motivación y la inspiración para descubrir la manera apropiada de construir un mejor país para todos.