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EKAÄTTEN, SYNNÖVE S.
Nombre completo: Synnöve Sǫlveig Ekaätten Høeg. Apodo(s): syn. Edad: 19 años. Fecha de nacimiento: 21 de junio. Nacionalidad: occidentside. Orientación sexual:heterosexual. Grupo: destronados. mentales.
PERSONALIDAD.
Synnöve es al mismo tiempo las dos caras de la luna. La Synnöve que todos conocen, y la que no. Pero si hay algo que en ambas facetas comparte, eso es, sin duda, la desconfianza. La castaña no es una persona que confíe en el primero que se cruza en su camino, ni tan siquiera en alguien que conoce desde hace meses. No necesita de alguien a quien contarle sus problemas y alegrías, en sus diecinueve años de vida jamás ha tenido alguien con quien compartir esto, y no cree que las cosas deban cambiar ahora. Tampoco le importa si alguien confía en ella o no, no removerá cielo y tierra para que esto suceda, ni pondrá nada de su parte. Y aún así sabe guardar un secreto, nunca traicionará a nadie que ha confiado en ella, a no ser que la situación lo requiera y que esa persona en concreto se lo merezca. Habrá quien la juzge por esto, quien diga que es fría y antisocial, pero la verdad es que la joven Syn, con el paso de los años, ha levantado de a poco una muralla entorno a su corazón. No es que no quiera confiar en nadie, sino que teme hacerlo para después ser rechazada o abandonada. Y mientras esté en sus manos, jamás permitirá que nadie pueda jugar con sus sentimientos de esa manera. Sí. Es complicado que deposite su confianza, mas no imposible, pues por más que luche contra sí misma, siente y quiere como cualquier otra persona. No cree en aquello que no pueda ver con sus propios ojos, es por esto que no cree en las promesas tiradas al aire, incluso a veces, tampoco en los sentimientos que muestran hacia ella. Si quieres que te crea, deberás demostrarlo con hechos, no con palabras, ya que, como ella misma suele repetir de vez en cuando, las palabras se las lleva el viento. Así mismo no le agrada ilusionarse con nada ni nadie, y se odia a si misma cada vez que esto sucede, ¿por qué ilusionarse con algo que, probablemente, no vaya a suceder o a cumplirse? Mejor esperar aquello que sabe que antes o después llegará y no perder el tiempo imaginando y soñando. Pero conozcamos mejor a la Synnöve que se muestra al mundo, al fin y al cabo es a la que vas a tener el placer –o no- de conocer. La castaña es una joven que sabe mantener la seriedad y la calma cuando es necesario. Pero, a pesar de todo, también sabe reír y gastar bromas, aunque esto último sea tan solo con sus más allegados. De la misma forma que la seriedad abandona su rostro, también lo hace la calma. Sí, puede mostrarse paciente para según que cosas, incluso tratar de ignorar algo para que no le afecte, pero todo tiene un límite, y el suyo no es demasiado amplio. No es difícil encontrarle las cosquillas, menos aún si la conoces –relativamente- bien, pero quien las encuentra, se las lleva. No se va a quedar quieta y sin decir nada mientras alguien se divierte a su costa, claro que no. Palabras o golpes, lo que primero se cruce por su mente. No dudará en golpear al idiota que ose meterse con ella o en su vida, claro que, no es tonta y sabe que muchas veces las palabras pueden ser aún más hirientes, y sin duda tiene facilidad para esto último. Cuando realmente quiere hacer daño, lo hace, aunque después se arrepienta de cosas que haya podido llegar a decir. Orgullosa, quizás más de lo que debería. Le cuesta reconocer que se ha confundido en algo o que, simplemente, no tenía la razón, y antes de hacerlo incluso podrá tratar de cambiar los hechos a su favor, aún así, llegado el momento y por más que le cueste, terminará reconociendo que estaba equivocada. También es hiperactiva. ¿Estarse quieta? Para ella es imposible. Sencillamente no puede, en todo momento debe estar haciendo algo, correr, leer, ir de un lado a otro, lo que sea, pero no puede estar sin hacer absolutamente nada. ¿Irónica? A veces, la ironía no forma parte de su día a día pero tampoco es algo que tenga olvidado en un cajón. Cree que todo es fugaz y pasajero, que nada es para siempre. Es por esto mismo que no cree en el amor, para ella no existe más que la atracción física que dos personas puedan compartir, nada más allá de eso. Sus relaciones terminan casi en su comienzo, no porque se aburra de estar con una persona, sino porque prefiere darles fin ella antes de que suceda al revés. Aún así, y aunque nunca lo llegue a admitir ni tan siquiera a sí misma, le gustaría conocer a alguien que tirase todo esto por la ventana y le hiciese ver que estaba equivocada. Tan solo sueños, pero de estos no se vive, y ella lo sabe como pocos. Finalmente, se puede añadir que tras su rostro de desconfianza y su caparazón, se encuentra una joven un tanto insegura y perdida, pero eso tú no lo sabes.
Gustos: » El tabaco. Al decir verdad, es una relación amor-odio. Le es imposible negar su adicción a la nicotina, lo que hace que al mismo tiempo odie depender de los cigarrillos. » Las frutos rojos, fresas, frambuesas, todos. También las manzanas rojas, no sería raro encontrártela jugando con una entre sus manos. » Nadar. Ama el mar y todo lo que tenga relación con él. Le agrada el sentimiento de libertad que recorre su cuerpo al adentrarse en el mismo. » Le gustan los meses cálidos, mucho más que los fríos, pero no soporta las altas temperaturas del verano, sin duda se queda con el termino medio que le ofrece la primavera. » El alcohol. No siempre en exceso, mas no será la primera ni la última vez que a ahogado sus penas -o no tan penas- en él.
Odios: » Las resacas. Es consciente de que las sufre exclusivamente por su culpa y que el evitarlas es más que sencillo, pero no es algo que pase por su cabeza, al fin y al cabo tan solo son unas horas. » El color rosa en toda su gama. Su cuarto en el primer orfanato era de este color. » Tener mechones sobre su cara cuando está leyendo o trabajando en algo. Simplemente es algo que no soporta.
Hábitos: » Tiende a morderse el labio cuando está nerviosa o miente. » También a jugar con su cabello. » Leer, no puede irse a dormir sin haber leído algo antes. » Moverse. No importa si es salir a correr, bailar o lo que se le ponga por delante ese día, pero necesita moverse.
BIOGRAFÍA.
Todo parecía ir sobre ruedas, o al menos eso pensaba una joven Antjè mientras le cantaba una nana a su hija recién nacida, quien dormitaba entre sus brazos. Había dejado todo atrás, absolutamente todo, a su familia, a su marido. A todo y a todos. Y la verdad, no podía ser más feliz. Hacía ya varios meses que le había dado la espalda a sus padres, ultraconservadores hasta la médula, ese tipo de personas que no pueden entrar en razón, que no ven los grises, que solo entienden en blanco y negro. Y para ellos su blanco y negro eran sus ideales, los cuales –y para su desgracia- no habían conseguido transmitir a su única hija, ni tan siquiera tras un matrimonio concertado. Un matrimonio en el que nunca había sido feliz, y en el que nunca lo habría sido de haberse quedado. Ni tan siquiera después de haberse quedado embarazada. Porque si, la habían presionado para traer un heredero al mundo, y las evasivas habían quedado fuera de juego tras tres años de casada. Se odio a si misma por ceder ante su familia y el que era su esposo, mas esto cambió el día que recogió sus objetos personales y algo de ropa, abandonando su hogar con una sencilla y pequeña maleta en su mano derecha, posando la izquierda en su vientre. Apenas estaba de tres meses, pero debido a su delgadez ya podía percibirse una sutil curva. Aprovechó el momento en que Jöel, su marido, trabajaba para irse. Para irse y no volver. Sabía donde debía ir. No tardó en llegar a la casa del que había sido, y era, el amor de su vida. Aquel novio con el que había compartido todo y que no era apto para ella según sus padres. Desde el día de su boda no le había vuelto a ver, con su hijo en brazos. Esa imagen había sido un puñal en su espalda, mas no tenía derecho a reprocharle nada y, de todas formas la madre del pequeño no había sido más que una noche en su vida, una noche que había vuelto para dejar su fruto y después desaparecer. Al contrario que ella, que, en ese momento, se estaba por casar. Sin duda él tenía mucho más para reprochar, y sin embargo había ido a verla. Aún recordaba sus palabras. “Te estaré esperando.” Y ahora Antjè volvía, tres años después. Recordar ese momento le hacía bien, sin duda alguna irse había sido la mejor opción, no solo se había alejado de Jöel, sino que también había encontrado la felicidad que tiempo atrás había desaparecido de su vida. Tenía una familia a la que quería más que nada. No podía pedir nada más. Pero no siempre puede hablarse de un final feliz, pues para nada lo fue. Y es que, la felicidad de la que tanto disfrutaban apenas duró varios meses, algo más de un año. Esa maldita bomba cambió todo, o mejor dicho, destruyó todo. Todo lo que había deseado se vino abajo cual pirámide de naipes. Estuvo al borde de la locura. ¿Cómo iba a dejar a sus hijos? Aunque la pregunta que más le golpeaba la mente era ¿cómo una madre podía abandonar a sus hijos? Varias de sus vecinas ya lo habían hecho, sin embargo ella no podía, por más que supiese las consecuencias no podía ni tan siquiera pensar en abandonarles, ¿qué clase de madre sería? Lograron dejar pasar varias semanas, hasta que la situación se volvió por completo insostenible y tuvieron que dejarles. Entre los dos eligieron un orfanato que no se encontraba en la ciudad, con la esperanza de que los ultraconservadores no diesen con ellos. Lo que no sabían es que en el mismo instante en el que les dejaron a las puertas del edificio, fueron separados, dejando allí a Synnöve y enviando al pequeño de cuatro años a otro orfanato junto a un grupo de niños de su misma edad. Y hablando de Synnöve… Pasó varios años en aquel orfanato, cuatro en concreto, apenas guarda recuerdos, pero jamás se le olvidará ese estúpido color rosa que teñía las paredes de su cuarto, y tampoco el álbum de fotos del que jamás se despegaba, el cual le había entregado la directora al cumplir los tres, y aunque para ese entonces ni tan siquiera podía leer las frases en el escritas ni reconocer las caras impresas en aquellas fotografías, sabía que era algo importante, que era solo suyo y que nadie tenía derecho a quitarle. De hecho fue lo único que se llevó cuando la trasladaron a otro reformatorio, en una ciudad alejada de la costa. Y así pasaron los años para la castaña, enviada de un orfanato a otro, como si de una muñeca de trapo se tratase y, de hecho, así se sentía, ya ni se molestaba en acercarse a otros niños, ¿para qué si quizás al mes siguiente estaría en otro sitio? Fue el último orfanato en el que su vida dio un giro de 180 grados. Les había visto, había visto en su mente a dos de las personas que llenaban aquel viejo álbum. Si, eran ellos, el mismo cabello, los mismos ojos, todo era igual, a excepción de las expresiones sin vida que ambos mostraban en su mente, y también los años que por ellos habían pasado. En un primer momento pensó que estaba loca, sin duda tanto tiempo encerrada podía haberle causado aquello. Pero no. Recordó todas las ocasiones en las que su mirada se había cruzado con el pequeño televisor de la sala común. Destronados. ¿Acaso era ella una? Se molestó en hacer cálculos, y no tardó en comprobar que, por edad, todo coincidía. No podía seguir allí, además apenas faltaba un año para que la pusiesen de patitas en la calle, sin preocuparse de que tuviese un techo a donde ir un mínimo de una comida al día. Y sin pensárselo dos veces aprovechó la primera oportunidad que tuvo para fugarse. Si le preguntasen como llegó a la base 4, no sabría responder. Tampoco decir el tiempo que pasó desde que abandonase hasta el orfanato hasta que llegó a ella. Lo que si recuerda es haber visto, de la misma forma en que había visto a sus padres, a varios chicos como ella, utilizando sus dones, al lado de lo que parecía un almacén tiempo atrás abandonado. Mantuvo todo el tiempo que pudo la imagen en su mente, la cual cambiaba a medida que avanzaba, ya no mostrando aquel lugar, sino puntos que estaban en el camino, y mediante los cuales logró guiarse. Hasta que al fin llegó. Su mente se nubló al cruzar la mirada con uno de los chicos, unos años mayor que ella. Rápidamente y sin saber bien porque, sacó el álbum de fotografías que llevaba en la pequeña mochila que cargaba a su espalda. Misma mirada, incluso podría afirmar que el rosto también, pero ya no sabía si era fruto del cansancio que sentía o de una realidad que llevaba tanto tiempo buscando. Pasaron varios días hasta que decidió acercarse a él, aprovechando que estaba solo. No dijo nada, pues no sabía que decir, y de saberlo, seguramente las palabras no querrían salir de sus labios. Así fue que le mostró el álbum abierto, dejando ver una fotografía en la que aparecían sus padres y él, o eso quería creer. Para su suerte, así fue.
Habilidad: Proyección mental.
Capacidad para proyectar la conciencia de uno o las emociones en el plano astral -sirve para ver cosas en lugares lejanos-.
Ventaja: Synnöve no tiene ninguna queja de su don, pues gracias a él puede saber en todo momento como se encuentran sus padres y demás familiares. Para ella esta es la mayor ventaja que puede sacarle, aunque nunca está de más saber que sucede en lugares en los que no puede estar físicamente.
Desventaja: Necesita concentración y energía, y cuanto más lejos está su objetivo, más desgaste sufre. Además, si trata de buscar alguna zona, sin saber exactamente lo que busca a excepción de alguna información que pueda tener, el desgaste es aún mayor.
ENTREVISTA.
Si te concedieran sólo un deseo, ¿cuál sería? Poder ver a mis padres.
¿Un recuerdo de la infancia que más añoras? ¿Infancia? ¿Acaso tuve una?
Descríbete en cuatro palabras. Soy difícil de describir.
¿Cuál sería el regalo perfecto para ti? Una máquina del tiempo, o simplemente poder olvidar todo.
¿Qué es de lo que más te arrepientes? Me arrepiento de no haberme ido antes de aquel orfanato.
{ Alone. Yes, that’s the key word, the most awful word in the English tongue.
M u r d e r doesn’t hold a candle to it and h e l l is only a poor synonym. }
{ I dreamt we walked together along the shore.
We made satisfying small talk and laughed.
This morning I found sand in my shoe and a seashell in my pocket.
Was I only dreaming? }
{ The difference between sex and love is that sex relieves tension and love causes it. }
Open your eyes.