hola niña, la verdad sigo en shock y no ha sido fácil para mí poder asimilar todo lo vivido en este fin de semana. Le he dado mil vueltas a mi mente para poder expresarme y simplemente no puedo. Ojalá tengas mucho tiempo para leer porque estoy seguro que escribiré mucho.
Primero, en este espacio expreso muchas cosas que solamente son para ti, como en el mensaje anterior que puse que Guadalajara es siempre especial, porque ahí simplemente aprendí a amarte. Pero, son ideas que no me atrevo a decirte de frente y no por miedo, sino por prudencia a mí mismo ya que no quiero sufrir y caer en los errores que nos hicieron distanciarnos.
No niego que regresar de Ixtapan fue el peor momento de mi historia contigo y me juré llorando antes de subirme al avión que no volvería a pasar un episodio así ni contigo ni con nadie. La distancia de un año sin hablarte me ayudó a desprenderme para que pudieras hacer tu vida, y soy el más feliz al ver tu crecimiento.
Pero, no es justo que dos corazones bonitos sean castigados para no verse, y es por eso que nos reencontramos, sintiendo una felicidad que sigo sin poder descifrarla.
Ojalá no pienses que estoy exagerando, pero volví a sentir lo bonito de una compañía, y qué mejor que la tuya.
Simplemente, tocaste las fibras más sensibles de mí: mi ciudad, mi equipo y mi familia, y no tengo palabras para agradecerte estás casi 48 horas exactas acompañándome en lo que más amo, mi entorno.
Honestamente tenía mucho miedo de no saber sacarte plática o no cumplir tus expectativas, pero siempre es muy fácil poder llevarse contigo.
Desde el viernes a las 7:12pm que saliste del aeropuerto, fue cómo si mi adolescente de prepa volviera a vivir de la emoción de verte, pero el yo de ahora supo manejar el momento.
Está de más volver a escribir toooodo el fin de semana que pasamos, pero lo que no sabes, es que despertaste en mí un sentimiento que hace muchos años no tenía, el poder convivir con alguien; incluso, ni en las anteriores ocasiones que nos vimos en tu ciudad pude vivir lo mismo, y no porque no te quiera, sino porque está vez pudimos entrar en esa paz y tranquilidad, como tú dijiste.
No somos novios e intenté respetar esa línea de respeto que antes mi ansiedad me llevaba a brincarla siendo imprudente y haciéndote sentir incómoda. No me diste ningún motivo para pensar en una relación y tampoco quise buscar decírtelo. Las pocas veces que te pregunté por tu pasado reciente amoroso, fue porque sentí que querías desahogarte ya que leo tu mente, o a veces eso quiero creer.
Aunque sí quiero decirte que en tan solo dos días, sacaste del fondo lo que hace años enterré, la convivencia con los míos junto a alguien, y que mejor que fueras tú. Me sentí el más afortunado al poder entrar contigo al salón y ver la alegría de mí mi familia, y no se diga de mis sobrinos, o poder cantarte mi canción favorita de grupo frontera, la de bebé dame (o vente vente jaja), pero, sobre todo, fui feliz al verte disfrutar lo que te gusta.
Todo esto lo escribo porque simplemente tomé la decisión de volver a intentar amar y ser amado. No sé si la vida me vuelva a poner en el mismo camino que tú, pero sí quiero caminar con alguien.
Solamente, me dejaré llevar y sé que a la vuelta de la vida, recordaré el fin de semana del 15 al 17 de septiembre como el parteaguas del comienzo de una nueva etapa personal. Mis pasos serán pequeños, pero no perderé el objetivo.
Espero no confundirte ni presionarte, ni tampoco espero me contestes algo forzado o creas que tu sinceridad va a hacerme caer. Solamente te agradezco que me sacaste de la banca, y le diste a mi alma la oportunidad de volver a jugar de titular.
Obviamente, estás en mí y aunque no lo espero, todos estos momentos pueden seguir siendo tuyos... y si no lo son, definitivamente estoy decidido a compartirlos y no guardarme el cariño nunca más.
Mi ciudad hizo por mí lo que no podía hacer: llorar cuando llegaste y cuando te fuiste. Por eso te digo, Monterrey te ama, y yo también.