El reordenamiento del Centro Histórico según Gustavo Acevedo
Por: Marco Galvez
La crisis del Centro Histórico en la ciudad de Santa Ana no reviste ninguna novedad. Este difícil cuadro de situación al que le va de suyo un legítimo reclamo ciudadano, inclusive un creciente hartazgo de los/as ciudadanos, debería oficiar como punto de inflexión para alterar por completo las lógicas de cómo la política tradicional aborda estas situaciones críticas. Hay que entender que lo que está en juego no es la suerte de un gobierno, sino los intereses de la ciudad: y que, así como ante la urgencia ocasionada por la pandemia se aprobaron fondos anti-crisis para beneficiar a pequeños comerciantes, se debería también haber exigido adoptar esto como una política económica municipal permanente.
Las “negociaciones en buenos términos” con los gremios que incumplen hasta la última letra de las ordenanzas pueden constituir un gesto de pretendida responsabilidad, más nunca una foto de la resignación que no nos merecemos como ciudad.
Lo que expresa la añeja discusión sobre el reordenamiento territorial, son partes constitutivas de un mismo problema, pero, sobre todo, de una lógica de intentar soluciones que ya ha fracasado repetidamente. Concretamente, entender que lo que en verdad se dirimen son los intereses de una ciudad y no la suerte de una gestión en particular, debería comportar una convocatoria a todos los actores interesados para abordar en conjunto y desde una posición de mayor fortaleza estas negociaciones, darle la envergadura política que amerita, y abrir un espacio plural en el cual idear soluciones a la crisis espacial que atravesamos.
Hemos llegado al punto que la potencial "tasación” de algunos comercios en el pasado ya ni siquiera representa un ejercicio de ideología, sino el correlato inexorable de aprovechar un buen negocio por no dar ninguna pelea. Se trata, precisamente, de cambiar esa lógica; de asumir que las peleas hay que darlas y hay que hacerlo de otra manera.
Esta situación crítica requiere abordar dos frentes de acción que deben ir acompasados: nadie duda que la inequidad en la distribución de espacios para comercializar en el centro es insostenible, y que esa debe ser una pelea que convoque transversalmente a los actores con representación, pero, también y fundamentalmente, a la ciudadanía. Asimismo, todos sabemos que eso en el largo plazo tampoco es sostenible si la ausencia de políticas municipales hace que se continuen tomando espacios día tras día. Por eso, hay que dar esa pelea (en serio), pero sobre todo hay que hacer cosas ya, que mejoren el sistema urbano y que hagan que transitar en el centro histórico no sea una pesadilla, simplemente hay que hacer que la situación no continue prestandoce para futuros casos de enriquecimiento ilícito, por lo que la información debe ser accesible para todos, algo tan elemental como eso. y, por último, con posibilidades de financiación abiertas, comenzar con la implementación de un sistema de Créditos-Blandos en la ciudad, política que redundaría además en crear entornos seguros y de encuentro.













